Chile Marca País

Andrés Atenas

19 de octubre 2010, China declara muertos los últimos 17 mineros del carbón de los 37 que perecieron, en el accidente provocado por una fuga de gas ocurrió el sábado anterior en una mina de la ciudad de Yuzhou.

En los programas de televisión del mundo no reportan que en lo que va de este año, al menos dos mil 631 personas han muerto en accidentes vinculados a la minería en China, donde ese tipo de tragedias son frecuentes debido a las malas condiciones de seguridad debe ser porque es China el gigante asiático, la economía del mundo depende de ellos o los medios de comunicación no quieren problemas con sus cancillerías.

 La otra cara de la moneda, un pequeño país del sur del mundo logra rescatar a 33 mineros de las profundidades de la tierra después de 70 días de oscuridad, todo estaba fríamente calculado  desde el traslado en helicóptero si había buen tiempo, sino, ambulancias con la última tecnología  para llegar pronto a un hospital con todo su personal reforzado, hasta lo que para mucho eran un lentes ridículos los cuales eran traídos desde NASA Estados Unidos para que la luz no cegara a estos aguerridos chilenos.

 El mundo miraba atónitos como 3 planes simultáneos buscaban el rescate y cada minero era recibido con un “VIVA CHILE MIERDA” las cadenas de televisión cubrían este hecho, una noticia positiva por fin,  las cadenas de comunicaciones no hablaban de guerra ni de muerte sino de esperanza, de compromiso de solidaridad eso es Chile y más.

 Ya Chile no era recordado por un golpe de estado y la Moneda incendiándose, o el terremoto de unos meses atrás sino era reconocido por unas palabras del Presidente de la Republica “HECHO A LA CHILENA ES BIEN HECHO”.

 Pero Chile tiene marca país de antes de esto, Chile ha sabido diferenciarse de vender una imagen para el mundo quien de nosotros no ha tomado un vino chileno este sea del valle de Colchagua, del valle central, o del norte chico primero es vino chileno y después viene su denominación de origen o comido una manzana en Nueva York, con la leyenda “Aplle Chileans” o  aguacates chilenos en Méjico y tantos otros productos, en Foios, Valencia España existe una placa en la entrada de una ferretería que reza  salitre chileno.

 Hoy es un activo para una empresa ser chilena la marca país Chile se vende en el mundo y a un buen precio. España debería aprender es ridículo que los vinos españoles no digan que son españoles sino que se diferencian por 64 denominaciones de origen o que Zara haga pensar a los consumidores que es italiana antes que española, la Marca País España no existe ni se defiende, acaso los españoles no son españoles cada uno tiene una denominación de origen distinta según donde nace o vive.

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Con el dolor también se hace negocio.

 

 

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

 

A las 9.30 horas del miércoles 27 de octubre fallecía en su provincia natal, Santa Cruz, el ex presidente argentino, Néstor Carlos Kirchner. Ese día el mercado bursátil local no operó por el feriado del Censo, pero la bolsa de valores de Wall Street (en Nueva York) sí. Y allí cotizan firmas asentadas en Argentina.

Frente a la muerte de Kirchner, los ojos de los especuladores vieron una buena oportunidad de ganancias y se lanzaron a la compra de acciones de bancos y concesionarios de servicios privatizados de energía y telecomunicaciones, que llevaron a estas últimas a liderar las alzas registradas anteayer en el mayor mercado de Estados Unidos. El salto de hasta 40 por ciento en dichos valores será el rédito que le habrán sacado los especuladores a la muerte del ex presidente. En conclusión, a sólo horas de que se anunciara el fallecimiento del ex presidente argentino Néstor Kirchner se sabía que el riesgo país de Argentina bajaba y subían los precios de los bonos y las acciones de empresas argentinas en Wall Street y otras bolsas del mundo.

Analistas de distintos bancos, como el Barclays o Goldman Sachs, y fondos de inversión con intereses en activos argentinos no ocultaron el “entusiasmo” por el fallecimiento del ex mandatario, al señalar desde Londres que “se abre potencialmente la puerta para que llegue alguien que nos ayude a reducir los controles de capitales y a abrir un poco más el mercado”. En sintonía, desde Nueva York se sostenía que “el mercado estaba esperando cambios”.

“Las especulaciones lamentables siempre existen, pero no vamos a sacar los controles de capitales ni dejar apreciar el tipo de cambio. Los cambios en la cotización de las acciones son operaciones financieras especulativas de corto plazo. Lo mejor que les puede pasar a las empresas argentinas es que esta política económica se mantenga”, apuntaron a este diario desde el Directorio del Banco Central. En la entidad que conduce Mercedes Marcó del Pont recordaron que este tipo de comportamiento ante hechos desafortunados no es extraño. “Durante la crisis financiera global la cotización de algunas empresas subió cuando anunciaron despidos masivos de trabajadores”.

A pesar de que en los últimos años el país alcanzó sus máximos niveles de inversión, Guillermo Mondino, analista de Barclays y jefe de asesores de Domingo Cavallo durante el trágico 2001, consideró que “Kirchner era percibido como un obstáculo para la inversión y una mayor participación del mercado”. Por ese tipo de lecturas, las acciones de las empresas argentinas que cotizan en Nueva York registraron un elevado volumen de operaciones en relación con los valores observados en las jornadas previas y ocuparon los primeros lugares entre las 30 compañías con mayores variaciones porcentuales en Wall Street. Transportadora Gas del Sur, Edenor, Pampa Energía, Telecom, Nortel (propietaria del 54 por ciento de Telecom), IRSA, Banco Francés y Galicia compartieron ese listado con subas significativas que alcanzaron el 25 por ciento, para concluir la jornada con alzas entre 16 y 7 por ciento.

“Es cierto que son subas muy significativas, pero hay que tener en cuenta que son empresas con volúmenes muy reducidos de operaciones, son acciones ilíquidas, que con poco esfuerzo de inversión se pueden mover especulativamente”, se cubrió un analista de un banco de capital extranjero. Mientras tanto, las acciones del Grupo Clarín, que llevaban varios días de muy reducido volumen de operaciones, ayer logró trepar más de un 40 por ciento, en una jornada de especulaciones lamentables.

Como se sabe los mercados reaccionan con el bolsillo, no con el corazón, fué una frase que en Argentina hizo famosa un político a fines de la década de los años 80.

A pesar de que con el gobierno de su esposa, Cristina Fernández, la economía está creciendo a más del 9%, que hay superávit fiscal y comercial, y en el Banco Central las reservas superan los $US 50.000 millones, los mercados celebraron lo que perciben como el comienzo del fin del kirchnerismo. “Es un hecho positivo para los bonos y el panorama económico porque le da más posibilidades a la oposición que es más responsable a nivel fiscal y más amistosa hacia el mercado”, le dijo al diario británico Financial Times Douglas Smith, jefe de investigación de América Latina del Standard Chartered.  La discrepancia entre los datos macroeconómicos argentinos y la percepción de los mercados es curiosa. Según indicó Peter West, jefe de investigación de un fondo de inversión, Pam Global Investment, en Londres, esta “percepción” no se basa en un análisis estrictamente económico. “Hay un elemento psicológico e ideológico en el sentido que Kirchner era percibido como un ‘enemigo de los mercados’ y ahora se espera la llegada de alguien que sea más ‘amigo’ de los mercados”, señaló West. Hay un elemento psicológico e ideológico en la reacción de los mercados. Kirchner era percibido como un “enemigo de los mercados”, y ahora se espera la llegada de alguien que sea más “amigo” de los mercados.

El enfrentamiento de Néstor Kirchner con el Fondo Monetario Internacional, su política de control de precios y capitales, su enfrentamiento con algunas multinacionales emblemáticas como Shell, y la estatización del sistema de pensiones, en los que importantes entidades financieras internacionales tenían fuertes intereses, conformaron esta imagen de “enemigo”. Esto a pesar que tanto Néstor como Cristina Kirchner participaron de la famosa apertura de sesiones de la Bolsa de Nueva York, defendieron la existencia de un “capitalismo popular”, jamás hablaron de socialismo y, salvo casos puntuales, limitaron la presencia estatal a un mayor intervencionismo en casos en que se puede argüir que el mercado había fallado.

Sí, pese a todo esto, los “mercados” (esa definición que no dice nada, y al mismo tiempo encierra tanto contenido) no dudaron en especular en una jornada tan penosa y obtuvieron un jugoso rédito, resulta evidente, no tienen la menor cuota de sentimiento. Quedó rotundamente certificado una vez más.

Carta abierta

Ricardo Osvaldo Rufino <mir1959@live.com.ar>

Vale aclarar que a esta carta la escribí el 23 de marzo de 2010, 7 meses antes de la muerte de Néstor Carlos Kirchner.

Tenía solamente 15 años pero lo recuerdo con claridad. Fue el 1 de julio de 1974. El país se desgarraba en un concierto de sangre y violencia y la muerte del General Juan Domingo  Perón desembocó en la asunción como presidenta de la Nación, de María Estela Martínez de Perón. Los argentinos de bien sentimos en ese momento que una persona incapaz, débil intelectualmente y sin preparación política suficiente debía asumir la enorme responsabilidad de conducir los destinos del país.

Bueno, los hechos posteriores confirmaron, lamentablemente, esas presunciones negativas. Su gobierno fue un fracaso. Su actuación fue una rotunda decepción. Como argentino sentí en varias ocasiones vergüenza de que esa mujer me representara, muy especialmente cuando debía hablar en foros internacionales. Aún resuenan en nuestras retinas las imágenes de López Rega moviendo sus labios y dictándole lo que debía decir en los actos públicos…

“Isabel” fue la primera mujer argentina en ocupar el sillón de Rivadavia.

Ahora, ese sitial lo ocupa Cristina Fernández de Kirchner.

No deseo ingresar aquí en el terreno político o ideológico. Menos aún en el partidario. Solamente anhelo afirmar que trabajé como asesor en el Senado de la Nación durante seis años (2003-2009), acompañando a un senador de la provincia de Córdoba. Y puedo dar fe de que cuando aún ni asomaba su nombre como potencial candidata a la presidencia, en los extensos pasillos de esa casa ya se hablaba elogiosamente de la capacidad y la inteligencia de la “senadora santacruceña”. Este es un dato que muchísimas personas lo pueden corroborar.

Y desde el 10 de diciembre de 2007, Cristina ha mostrado temple para desempeñarse en el cargo de Presidenta.

Siempre dispuesta a debatir temas ya lanzados o aún en ciernes, nos “avasalla” constantemente con un arsenal de conocimientos y brillantez inocultables sobre los temas en los que incursiona. Mas allá que se pueda estar de acuerdo o no con sus posiciones.

Cuando viaja al exterior expone en foros de enorme prestigio y trascendencia, ante organismos internacionales o ante empresarios de distintos rubros. Y siempre da cátedra. Y sorprende. Y los presentes dejan ver la clásica sonrisita que significa “como sabe esta mujer”.

Y, en mi caso, al recordar lo sucedido en la década del 70 con “Isabelita”, no puedo menos que sentir una especie de orgullo. Me siento bien representado por nuestra Presidenta.

Ahora bien, me interrogo y quiero compartir esta duda con quiénes lean esto, ¿qué les pasa a gran cantidad de mujeres argentinas de la clase media que odian a Cristina? Realmente no palpo el mismo sentimiento de rencor, fastidio y ¿envidia? entre los hombres. Aunque, vale aclarar, de ninguna manera es mi intención plantear en esta carta una cuestión de género. Me baso simplemente en la realidad que palpo en las calles y bares de la ciudad de Buenos Aires.

Las quejas son repetidas y unidireccionales: que usa prendas Versace o Louis Vuittón. Que sus vestidos, zapatos y carteras son de lujo, un lujo que no condice con la pobreza de buena parte de la población argentina (pobreza que no creó el kirchnerismo, vale la aclaración)…

Me interrogo, ¿cómo quieren que se vista una primera magistrada? ¿No tiene derecho a ser coqueta o femenina como cualquier integrante del denominado sexo débil?

Me pregunto con absoluta sinceridad: ¿No será que algunas argentinas están un poquito envidiosas porque la Señora Cristina es inteligente, bella, posee buena posición económica, es presidenta de la Nación y está casada con un ex presidente..? Digo, no se, me parece, barrunto.

A mí, honestamente, me tiene sin cuidado cual es su vestimenta. Yo entiendo que los argentinos debemos juzgarla estrictamente por su gestión al frente del gobierno nacional, por el modelo político que lleva adelante y no por su forma de vestir, caminar o comer. Y en ese aspecto estoy “tranquilo”. Y satisfecho.

Días atrás en una concentración realizada en la plaza Congreso me encontré con un cartel muy grande –con la cara de ella en el centro- que rezaba lo siguiente: “Usted se preguntará: ¿Por qué defendemos al gobierno de Cristina? Lo defendemos porque nunca tomó una sola medida en contra de los intereses populares”.

Firmado: Encuentro de la Militancia Nacional y Popular.

Pienso (perdón por pensar): ¿No será que a esas señoras odiosas lo que realmente les molesta y preocupa es, precisamente, esto? Que Cristina con su política está defendiendo a las clases más desfavorecidas.                                       

¿Estamos frente al fin del trabajo en el mundo?

 

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

Les propongo un desafío interesante. Hacer un repaso e intentar averiguar qué sucedió con las predicciones que hiciera en el año 1995 Jeremy Rifkin, cuando en su libro titulado “El fin del trabajo”, aseguraba que el trabajo, tal como se lo entendía hasta esos momentos, se estaba acabando en el mundo.

Hoy, cuando leemos tantas noticias de crisis económica, de millones de empleos eliminados del mundo  (sólo en EEUU, en los dos últimos años se perdieron 5.7 millones de empleos), muchos nos acordamos de aquellos presagios.

Rifkin presagiaba que las nuevas tecnologías eliminarían millones de puestos de trabajo en el mundo. Incluso hablaba de una desindustrialización en marcha, una nueva vida del hombre, con mucho tiempo libre y pocas horas dedicadas al trabajo.

Analicemos: El argumento del escritor se basaba en que existía una sobrecapacidad y poca demanda en la gran mayoría de los sectores de la economía: acero, autos, productos electrónicos, farmacéuticos, químicos. Aseguraba que las tecnologías de las ciencias de la vida (genética, biotecnología)  protagonizarían la próxima revolución económica y del trabajo.

Hace nada más que 30 años, un tercio de la población de EEUU trabajaba en fábricas. Hoy el porcentaje es del 17% y sigue cayendo.

Se produce mucho más con menos humanos, y hay más ganancias. El proceso de desindustrialización del que hablaba Rifkin es un hecho constatable. Estamos avanzando hacia el fín de la fabricación y hacia las fábricas sin obreros (que ya existen) hacia el 2020, como también yá se pueden ver en una gran cantidad de campos de cultivos que ya no muestran agricultores, porque han sido reemplazados desde hace décadas por las máquinas agrícolas y GPS.

Uno debería interrogarse: Si la fuerza bruta del hombre para el trabajo ya no sirve, si el trabajo operativo es reemplazable y se obtiene mayor rentabilidad… ¿Entonces cual será el diferencial, si la mayoría de los puestos de trabajo pasarán a la historia, no habrá obreros? ¿Qué tipo de personas serán buscadas por las corporaciones en el futuro? Las mentes brillantes, seguro. Los científicos, técnicos, ingenieros, especialistas, investigadores, los educadores; los llamados trabajadores del conocimiento. Porque el resto del trabajo lo harán mayormente las máquinas. La desindustrialización del mundo está avanzando a pasos agigantados.

En una conferencia que brindó en Montevideo, Uruguay, en 1998, Rifkin explicó por qué estamos frente al fin del trabajo y por qué al mundo le van a sobrar  millones de jóvenes que se gradúen de las universidades.

En una extensa charla, a la cual vale la pena prestar atención, explicó todos estos aspectos y muchos más. Dijo por caso que: “Sabemos que se viene el tiempo libre, mucho tiempo libre. La pregunta que nos planteamos es si va a ser para disfrutarlo o para hacer filas de desempleados”.

Rifkin auguró décadas de inestabilidad y disturbios sociales por la falta de empleo y la disminución de las oportunidades y aseguró que  “el trabajador más barato en el mundo no será tan barato como la tecnología en línea que lo reemplace. El trabajo se convertirá en el privilegio de una elite”.

“Tenemos software hoy que hace lo que hacía un contador y abogado promedio hace ocho años, y es más barato. Tenemos software hoy que hace lo que hacía un ingeniero promedio hace cinco años, el CAD, que es mucho más barato. Tenemos software hoy que hace lo que hacía el médico diagnosticador hace dos años, y más barato. Acabamos de empezar esta revolución” aseveró Rifkin.

Vale mencionar un ejemplo que es simbólico sobre cómo avanza en el planeta la supremacía del universo tecnológico sobre el mercado laboral: existe un banco en Londres que es virtual. Tiene 180 empleados y una cartera de clientes del tamaño de un banco mediano. Se maneja a través de una página de Internet y un call center. Es uno de los bancos que mayores beneficios ha dado en los últimos años, que no tiene sucursales y no necesita de la mediación humana con el cliente para subsistir.

Al respecto, es atinente repasar un concepto clave en este tema. Amílcar Oscar Herrera fue el fundador del Instituto de Geociencia de la Argentina y uno de los primeros científicos latinoamericanos en alertar sobre el fuerte impacto que operarían los cambios tecnológicos sobre la estructura social de los países. Y opinó lo siguiente:

“Ahora el desempleo es estructural y, en consecuencia, un desempleado es alguien que nunca tuvo la oportunidad de ingresar al sistema productivo. Éste es un desempleo tecnológico. Fíjese que los mayores problemas en los países centrales no giran alrededor de la producción, sino de la distribución. Y entonces asistimos a la paradoja de que hay países que producen todo lo que necesitan para satisfacer altos niveles de vida pero, al mismo tiempo, requieren de muchos menos empleos para lograrlo. Nos encontramos con el hecho absurdo de que producir las cosas que necesitamos con menos trabajo nos crea un problema”.

Una descripción ajustada de la realidad que se vive actualmente en los mercados laboral y productivo la de Amílcar Herrera. En conclusión, esta nueva economía logrará productos más avanzados para la vida de las personas, se podrán vivir más años, mejor, hacer mayores negocios a nivel global, pero no necesitará de la intervención humana para su comercialización o producción.

¿Qué pasará entonces con millones de personas en todo el mundo cuya alta calificación se va diluyendo con los años, subempleados o en estado de desempleo crónico? Esa es la pregunta clave, por ahora sin respuesta.

El poder de la elite

 

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

 

 “Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad” (Bertolt Brecht)

Cada vez son más los analistas, pensadores, escritores y observadores que consideran que en la actualidad (y desde hace ya varios años) son las megacorporaciones las que realmente ejercen el poder en el planeta Tierra. Según este razonamiento, los Estados nacionales, aún siendo importantes, han quedado reducidos a simples carcasas, como entes que ejercen el control y la administración de los países, pero no detentan el verdadero poder.

La escritora y ensayista británica Noreena Hertz, en su libro titulado “El poder en la sombra. Las grandes corporaciones y la usurpación de la democracia” (Grupo Editorial Planeta, 2001), nos advierte acerca del alarmante avance de este proceso en el mundo. Cita, por ejemplo, que de las cien mayores economías del mundo sólo 49 son Estados-nación, mientras que 51 son empresas. La autora afirma sin eufemismos, que “el nuevo orden mundial pone en serio riesgo la supervivencia de las democracias como sistemas representativos de la voluntad, los deseos y las aspiraciones de las mayorías, aún en las naciones más desarrolladas y menos dependientes del orbe”. Hertz atribuye esta alarmante posibilidad al desmesurado poder de las multinacionales, alimentado por la globalización del capital y de los sistemas financieros, la expansión del imperialismo económico y la cómplice obsecuencia de los gobiernos nacionales. Y asegura que, actualmente, 300 multinacionales detentan nada menos que el 25% del total de los activos del mundo. Para ejemplificar esta teoría, veamos el caso de la empresa Nokia, cuya sede y origen están en Finlandia. Según el doctor Conrado Varotto, Director Ejecutivo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales de la República Argentina (CONAE), “la facturación actual de Nokia equivale exactamente a cinco veces el producto bruto anual de Bolivia y más del doble del producto bruto anual de Ecuador”.

Analicemos: Cuando Bush padre hablaba frecuentemente acerca de que la humanidad se estaba aproximando a un “nuevo orden mundial”, sabía perfectamente a lo que se refería. Cuando Gorbachov, todavía en el poder en la ex Unión Soviética, le contestaba que para que “un nuevo orden mundial fuera posible, Estados Unidos debía previamente ayudar a la URSS”, también sabía perfectamente bien de lo que estaba hablando. Concretamente, se estaban refiriendo a la conformación de una especie de ente supranacional que, “flotando” por encima de los gobiernos nacionales gracias a su inmenso poder económico, manejaría en un futuro próximo (cual titiritero habilidoso) los hilos de los grandes asuntos mundiales.

Pensemos en los tremendamente poderosos conglomerados económicos, financieros, tecnológicos y productivos que controlan el petróleo, la banca, la fabricación de armas y elementos militares, los laboratorios farmacéuticos, los megamedios de comunicación, las terminales de automóviles, camionetas y camiones, los fabricantes de aviones, etc. El alcance de estos verdaderos “monstruos” es fenomenal, llegan con sus producciones hasta los rincones más recónditos del planeta. Un Estado nacional no, por supuesto que no.

Además, los omnipotentes dueños de estos grupos suelen poseer intereses cruzados por pertenecer a dos o más sectores, lo que incrementa su poderío.

Al respecto, vale analizar detenidamente un punto de vista muy especial: Arnold Toynbee, autor de la obra en veinte volúmenes “Historia de la Civilización Occidental”, pensaba que si se hacía un recorrido histórico y  estudiaba a las principales civilizaciones, se constataba que cada una de ellas había comenzado un inexorable declive muy poco después de haber alcanzado su máximo esplendor, y poco después de haber estado a punto de alcanzar una fase “global”. Bien, la elite anglo-norteamericana, como depositaria del poder mundial y conocedora de este concepto de Toynbee, estaría buscando lo mismo que el Imperio romano, Napoleón, el Egipto de las pirámides y la corona británica habrían intentado lograr sin éxito, ésto es, la perpetuación de su dominio internacional. La diferencia, ahora, sería que, con el actual desarrollo de la ciencia, la tecnología, la informática, las comunicaciones, el mundo es más “pequeño”, y la posibilidad de globalizarlo en un esquema petrificado y sin cambios, en lo posible perpetuo, es para la elite no sólo posible, sino también mucho más probable y deseable.

Me pregunto lo siguiente: ¿Podemos hacer algo los que somos simples ciudadanos, compradores de los productos y sustancias que elaboran estos grandísimos “pulpos” de la economía internacional? ¿Tenemos entre nuestras manos la posibilidad de hacer algo? La leo a Noreena Hertz, según su punto de vista, sí, las personas comunes debemos “redoblar la movilización antiglobalización, denunciar los excesos de las multinacionales y realizar boicot de consumidores contra empresas de probada conducta antiética”.

Hagámosle caso…

¡Dólares basura, no gracias!

Autorizo la reproducción libre y gratuita de este artículo por cualquier medio

japerezduval@gmail.com

http://www.diarioonline.tk/

 

El día 2 de noviembre se supone que el Sistema de la Reserva Federal va a empezar a crear 2.000.000.000.000 $ para luchar contra la crisis, una cifra enorme sin duda.

Para crear este dinero ellos sólo tendrán que darle a las teclas de un ordenador y como por arte de magia podrán disponer de esta inmensa fortuna.

Desde luego no lo harán de un golpe, eso seria muy escandaloso, posiblemente empezaran por 500.000.000.000 $ lo que ya es muchísimo, unos 1.500$ por cada ciudadano de los EEUU.

En realidad esa riqueza saldrá de los bolsillos de todos aquellos que posean dólares o valores referenciados a dicha moneda.

El dólar perderá un valor equivalente, pero eso muy pocos lo saben.

Que van a hacer con esa enorme cantidad de dinero.

Pues van a comprar toda clase de valores, en especial deuda del Tesoro y bonos de los gobiernos de los estados, si sobra algo y no crean que será mucho, le echaran mano a algunos bonos de ciudades grandes en apuros.

Ven el truco amigos, por algo que no les ha costado nada van a hacer deudores a las instituciones más poderosas de los EEUU, el país más poderoso del mundo.

Todas estas instituciones deberán empezar a pagar intereses y en su día devolverles el principal de la deuda.

¿Cómo harán estas instituciones para liquidar esta deuda?

Sólo tienen tres caminos, reducir los gastos, subir los impuestos o conseguir otro préstamo.

La reducción de los gastos supone peores servicios públicos y despidos de personal.

Los incrementos de impuestos supone un menor nivel de vida, la desaparición de muchas empresas y más paro.

La renovación del préstamo supone que las autoridades democráticamente elegidas se pongan de rodillas ante una institución privada, porque no lo olviden, el Sistema de la Reserva Federal no pertenece a los EEUU sino a los banqueros que la crearon en 1913, es en realidad una empresa privada, como privados son sus ingentes beneficios.

Si el asunto quedara en el expolio de los ciudadanos de EEUU, pues no me preocuparía demasiado, pero no es eso tan sólo.

Todos los estados, todos los bancos públicos o privados, los fondos de inversión y de pensiones, las compañías de seguros, multitud de empresas y una gran cantidad de personas  de todo el mundo poseen dólares.

A todos ellos se les está expoliando una parte alícuota de su riqueza, unos señores con unos cuantos toques de teclado en un ordenador, en unos instantes, les quitan más que todos los gánsters del mundo en un año.

¿Quién posee la empresa privada llamada el Sistema de la Reserva Federal?

Pues esto es uno de los secretos mejor guardados de EEUU, equivalente al menos a quien demolió las Torres Gemelas.

Mis últimos datos me dicen que por ejemplo, el Grupo Rockefeller posee el 22% de las acciones de la Federal Reserve of New York.

La cantidad puede variar, pero están dentro, así como prácticamente todos los grandes banqueros de los EEUU, con más o con menos acciones, pero dentro.

El que desee saber más puede leer 

http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_Reserva_Federal

Hay mucha documentación sobre el tema en la Red, pero los ciudadanos de EEUU saben muy poco sobre el tema, los del resto del mundo aun menos.

Tenemos pues que el mundo está atrapado en una trampa gigantesca que nos aprisiona, nos explota, nos quita el dinero y la libertad.

A muchos también la salud y la vida.

¿Cómo liberarnos?

Lo más racional seria que los EEUU volvieran a tener un banco central equivalente al BCE, con un banco de cada estado y una sede central en Washington.

Pero eso no lo veo posible, en EEUU mandan los propietarios del Sistema de la Reserva Federal, no lo consentirían.

¿Entonces que podemos hacer, los ciudadanos del mundo?

Pues algo tan sencillo como decir, ¡DÓLARES BASURA, NO GRACIAS!

Dejar de poseer dólares y cualquier otra inversión denominada en esa moneda.

Votar a aquellos que defiendan esta tesis para todos los niveles y exigir a nuestros gobernantes que deshagan las reservas en dólares, ya que cada día valen menos.

Desde que se fundo el Sistema de la Reserva Federal el dólar ha pasado de valer la onza 20 dólares, a valer más de 1300 dólares

Si no me creen pueden comprobarlo, por ejemplo, en

http://www.zonadeinversion.com/cotizacion-oro.php

El gran negocio del Sistema de la Reserva Federal está en crear deuda, cuanto más mejor, sea cual sea la excusa, guerras, desastres, depresión económica, todo vale.

La trampa de la deuda está llevando a los EEUU a la quiebra.

Muchos creen que EEUU es demasiado grande para quebrar, pero se equivocan, cualquiera puede quebrar cuando los intereses generados por las deudas son superiores a los ingresos, en caso de EEUU los impuestos.

http://edicion4.com.ar/e4blog/?tag=la-deuda-total-verdadera-de-estados-unidos-es-impagable

¿Qué no me creen?

Pues comprueben  por si mismos como crece la deuda segundo a segundo.

Es aterrador..

http://www.usdebtclock.org/index.html

Argentina, última hora: falleció el ex presidente Néstor Kirchner

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

 

Equivocado o acertado (ésto lo determinarán los historiadores en el futuro), Néstor Kirchner fué, a mi criterio, un luchador honesto. De ahí mi reconocimiento.

El ex presidente Néstor Kirchner falleció a las 9:15 horas, luego de sufrir un ataque cardíaco en su casa en El Calafate, provincia de Santa Cruz. Fué internado en el hospital municipal de esa ciudad, donde le dieron asistencia durante varios minutos. Estuvo acompañado en todo momento por la Presidenta de la Nación. Este año ya había padecido dos afecciones cardiovasculares.

“Fué un episodio de muerte súbita, va a haber un parte oficial”, señaló su médico, Luis Buonomo. Tenía 60 años. Abogado, actual diputado nacional, secretario general de UNASUR  y titular del Partido Justicialista. Fue el 54º presidente de la Argentina. Ocupó ese cargo desde el 25 de mayo de 2003 hasta el 10 de diciembre de 2007.

Hasta aquí la fría crónica periodística. ¿Cuánto más se puede agregar? Muchísimo. Murió un verdadero político de raza. Un hombre que puso su cuerpo (literalmente) al servicio de su pasión. Sus actitudes y disposiciones generalmente eran motivo de polémica, pero nadie puede negar su constante contracción al trabajo. Los médicos le habían aconsejado (hace tiempo) que bajara las “revoluciones”, que se cuidara, que tomara las cosas con calma. No les hizo caso. Es que… la política era la razón de su vida. Desde una pequeña ciudad, Río Gallegos, llegó a la primera magistratura: toda una vida construyendo un camino para llegar a la máxima aspiración de un dirigente: la presidencia de la República.

Supo como nadie acumular poder, y de la misma magnitud es el vacío que deja su desaparición. Luchador, temperamental, metódico y ordenado, dedicó toda su existencia a pergeñar un proyecto político. Sus colaboradores más estrechos cuentan que dormía muy pocas horas por día y más de un ministro supo recibir llamados a la madrugada del ex presidente. Detallista al extremo, solía preguntar todos los días la recaudación impositiva, el resultado de la Tesorería y el nivel de las reservas, información que anotaba en un papelito que lleva siempre en el bolsillo de su traje. Luchó hasta el último instante con vigor y fervor por su país.

Ese país que estaba realmente en pésimas condiciones cuando asumió la primera magistratura, luego de atravesar la peor crisis económica, política e institucional de su historia, en 2001 y 2002.

Recuerdo perfectamente que, a poco de tomar el mando, las voces se multiplicaban y decían que no tenía carácter, que lo manejaría Eduardo Duhalde (el ex presidente que lo postuló al cargo), que lo manejaría su esposa, Cristina Fernández de Kirchner. Demostró rápidamente que nadie lo manejaba. Que contaba con convicción y vigor para tomar las riendas de un país devastado, cuya gente necesitaba más que nunca gestos demostrativos de autoridad.

Su ideario se basaba en una idea rectora: consciente de la influencia notable que ejercía el omnipotente fenómeno de la globalización en el mundo entero, él estaba convencido que el país no debía aislarse, debía permanecer conectado con las demás naciones del orbe, pero al mismo tiempo era muy fuerte su creencia de que, en este contexto, más que nunca Argentina debía reafirmar su identidad nacional y defender muy fuertemente sus propios intereses. Pensaba que en plena globalización, se imponía revalorizar lo propio. Por eso mismo decidió pagarle la totalidad de  la deuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), como modo de no tener que soportar más injerencias de dicho organismo sobre la economía local.

También impuso sin timidez su autoridad sobre los comandantes de las tres Fuerzas Armadas, los subordinó al poder civil y constitucional y defendió a rajatabla los derechos humanos. Su gobierno, y el actual de su mujer Cristina, son los que menos utilizaron la represión desde el retorno de la democracia, allá por 1983.

Esto opinó uno de los principales politólogos del país, Rosendo Fraga, apenas producido el desenlace fatal: “Con Kirchner desaparece la figura política más importante de la década, como lo fue Alfonsín en los ochenta y Menem en los noventa. Una figura singular. Deja a su esposa con un gobierno sólido en lo económico, pero enfrentado con el sector productivo más importante del país, que es el campo; en conflicto también con el sector industrial; en mala relación con la Corte Suprema, como lo evidencian los fallos recientes; enfrentado con el Congreso, como lo muestra el último veto; en conflicto con la Iglesia Católica; enredado en una suerte de “guerra” contra los principales medios privados del país y en trance de romper relaciones con el gobernador de la principal provincia”.

Me percato que las clases políticas de países como Argentina, España y otros, se encuentran claramente desprestigiadas ante los ojos de la sociedad. Y Néstor Kirchner, no hay dudas, pertenecía a la clase política. Y como tal, le cabían las generales de la ley y poseía los vicios y la ambición de poder de la gran mayoría de los integrantes de esta casta. Pero equivocado o acertado (ésto lo determinarán los historiadores en el futuro) fué, a mi criterio, un luchador honesto. De ahí mi reconocimiento.

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