Carta abierta

Ricardo Osvaldo Rufino <mir1959@live.com.ar>

Vale aclarar que a esta carta la escribí el 23 de marzo de 2010, 7 meses antes de la muerte de Néstor Carlos Kirchner.

Tenía solamente 15 años pero lo recuerdo con claridad. Fue el 1 de julio de 1974. El país se desgarraba en un concierto de sangre y violencia y la muerte del General Juan Domingo  Perón desembocó en la asunción como presidenta de la Nación, de María Estela Martínez de Perón. Los argentinos de bien sentimos en ese momento que una persona incapaz, débil intelectualmente y sin preparación política suficiente debía asumir la enorme responsabilidad de conducir los destinos del país.

Bueno, los hechos posteriores confirmaron, lamentablemente, esas presunciones negativas. Su gobierno fue un fracaso. Su actuación fue una rotunda decepción. Como argentino sentí en varias ocasiones vergüenza de que esa mujer me representara, muy especialmente cuando debía hablar en foros internacionales. Aún resuenan en nuestras retinas las imágenes de López Rega moviendo sus labios y dictándole lo que debía decir en los actos públicos…

“Isabel” fue la primera mujer argentina en ocupar el sillón de Rivadavia.

Ahora, ese sitial lo ocupa Cristina Fernández de Kirchner.

No deseo ingresar aquí en el terreno político o ideológico. Menos aún en el partidario. Solamente anhelo afirmar que trabajé como asesor en el Senado de la Nación durante seis años (2003-2009), acompañando a un senador de la provincia de Córdoba. Y puedo dar fe de que cuando aún ni asomaba su nombre como potencial candidata a la presidencia, en los extensos pasillos de esa casa ya se hablaba elogiosamente de la capacidad y la inteligencia de la “senadora santacruceña”. Este es un dato que muchísimas personas lo pueden corroborar.

Y desde el 10 de diciembre de 2007, Cristina ha mostrado temple para desempeñarse en el cargo de Presidenta.

Siempre dispuesta a debatir temas ya lanzados o aún en ciernes, nos “avasalla” constantemente con un arsenal de conocimientos y brillantez inocultables sobre los temas en los que incursiona. Mas allá que se pueda estar de acuerdo o no con sus posiciones.

Cuando viaja al exterior expone en foros de enorme prestigio y trascendencia, ante organismos internacionales o ante empresarios de distintos rubros. Y siempre da cátedra. Y sorprende. Y los presentes dejan ver la clásica sonrisita que significa “como sabe esta mujer”.

Y, en mi caso, al recordar lo sucedido en la década del 70 con “Isabelita”, no puedo menos que sentir una especie de orgullo. Me siento bien representado por nuestra Presidenta.

Ahora bien, me interrogo y quiero compartir esta duda con quiénes lean esto, ¿qué les pasa a gran cantidad de mujeres argentinas de la clase media que odian a Cristina? Realmente no palpo el mismo sentimiento de rencor, fastidio y ¿envidia? entre los hombres. Aunque, vale aclarar, de ninguna manera es mi intención plantear en esta carta una cuestión de género. Me baso simplemente en la realidad que palpo en las calles y bares de la ciudad de Buenos Aires.

Las quejas son repetidas y unidireccionales: que usa prendas Versace o Louis Vuittón. Que sus vestidos, zapatos y carteras son de lujo, un lujo que no condice con la pobreza de buena parte de la población argentina (pobreza que no creó el kirchnerismo, vale la aclaración)…

Me interrogo, ¿cómo quieren que se vista una primera magistrada? ¿No tiene derecho a ser coqueta o femenina como cualquier integrante del denominado sexo débil?

Me pregunto con absoluta sinceridad: ¿No será que algunas argentinas están un poquito envidiosas porque la Señora Cristina es inteligente, bella, posee buena posición económica, es presidenta de la Nación y está casada con un ex presidente..? Digo, no se, me parece, barrunto.

A mí, honestamente, me tiene sin cuidado cual es su vestimenta. Yo entiendo que los argentinos debemos juzgarla estrictamente por su gestión al frente del gobierno nacional, por el modelo político que lleva adelante y no por su forma de vestir, caminar o comer. Y en ese aspecto estoy “tranquilo”. Y satisfecho.

Días atrás en una concentración realizada en la plaza Congreso me encontré con un cartel muy grande –con la cara de ella en el centro- que rezaba lo siguiente: “Usted se preguntará: ¿Por qué defendemos al gobierno de Cristina? Lo defendemos porque nunca tomó una sola medida en contra de los intereses populares”.

Firmado: Encuentro de la Militancia Nacional y Popular.

Pienso (perdón por pensar): ¿No será que a esas señoras odiosas lo que realmente les molesta y preocupa es, precisamente, esto? Que Cristina con su política está defendiendo a las clases más desfavorecidas.                                       

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: