Musulmanes en Europa: un auténtico dilema

 

 

Ricardo Osvaldo Rufino mir1959@live.com.ar

 

La información es concreta, y afirma que, en la actualidad, la población musulmana representa el 10% de la población de los 27 países miembros de la Unión Europea, pero debido a los incesantes flujos migratorios y a la alta tasa de natalidad, se espera que, en 2050, la población musulmana residente en el Viejo Continente se multiplique por 4. Los países donde más crecerá la población islámica serán Gran Bretaña, España y Holanda. Por ello, y según un reciente estudio del diario británico Daily Telegraph, en 2050, una quinta parte de la población de la Unión Europea será musulmana.

Según informa Iglesia.net, el país europeo que, según el estudio, más sufrirá el incremento será el Reino Unido, ya que la alta tasa de natalidad de la población musulmana que cobija, hará que sea el país más poblado de la Unión Europea en 2060.  Los otros países que más población musulmana tendrán son España y Holanda, que son las naciones europeas donde más problemas generan los habitantes musulmanes.  Quizás esta afirmación se refleja con más intensidad en Holanda, donde se permitió la entrada a inmigrantes musulmanes sin contemplar la integración cultural y enseñarles la cultura del país, aduciendo que la modernidad consistía precisamente en eso: en romper con su pasado y creer sólo en la tolerancia como único valor. Esto hizo, en opinión de algunos analistas, que la comunidad musulmana creciera inusitadamente y llegara a asesinar a autores holandeses como Theo Van Gogh, por supuestas injurias contra la religión mahometana. Por ello, los residentes holandeses han reaccionado contra este fundamentalismo en su propio suelo, lo que ha provocado que el electorado de los Países Bajos comience a depositar su confianza en partidos anti-musulmanes. Por último, el estudio se aventura a afirmar que los problemas sociales y de inseguridad ciudadana aumentarán, debido a la radicalización de la comunidad islámica.

Se vaticina que los problemas sociales y el clima de inseguridad afectarán, sobre todo, al Reino Unido, ya que la población mahometana del país de Shakespeare es sobre todo paquistaní, debido a que esta nación fue una de las colonias británicas en Asia. No es ningún secreto que las células terroristas que operan en Europa (por ejemplo, la que provocó el 7-J, en Londres) proceden de Paquistán. Por contraposición, en España, la inmigración musulmana procede mayoritariamente del vecino Marruecos, de donde provenían los terroristas que ocasionaron el 11-M.

Analicemos y profundicemos la delicada cuestión: la visión extremista y radicalizada señala, asegura, jura y perjura que en el presente el continente europeo se va convirtiendo, paso a paso, en una provincia del Islam. Justifican esta teoría con la enunciación de dos factores que, según ellos, contribuyen a este avance:

1.   La relajación de la práctica cristiana: a partir de la década del 50 y hasta la fecha, Europa es cada vez más una sociedad post-cristiana, con una cada vez más leve conexión con su tradición y sus valores históricos. Las cifras de cristianos creyentes y observantes se han derrumbado desde 1953 hasta hoy, hasta el punto que algunos observadores académicos lo denominan “El continente post-cristiano”. Los analistas ya estiman que las mezquitas de Gran Bretaña reciben más fieles cada semana de los que recibe la Iglesia Reformada de Inglaterra.

2.   Un índice de natalidad anémico: Los europeos originarios están disminuyendo. Sostener una población implica que cada mujer debe tener como media 2,1 niños; en la Unión Europea actual, la tasa total se encuentra un tercio por debajo, en 1,5 niños por mujer, y continúa en baja; ésto afecta en peor medida al norte de España y al norte de Italia. Un estudio concluye que, de mantenerse las actuales tendencias de población e inmigración, la población de hoy de 375 millones podría caer hasta los 275 millones hacia el 2075 para los europeos originarios.

Afirman los enemigos de la religión coránica que mientras el Cristianismo vacila, el Islam es robusto y ambicioso. Mientras que los europeos se reproducen a edades avanzadas y por debajo de la media, los musulmanes lo hacen en grandes cantidades mientras son jóvenes. En torno a un 5% de la Unión Europea, ó casi 20 millones de personas, se identifican actualmente como musulmanes radicalizados, pues al decir de ellos, si no fuesen radicalizados no serían musulmanes…

Y en el sentido opuesto, la otra línea de pensamiento (a la que yo adscribo) asevera que la religión musulmana y su libro de oro, el Corán, es en verdad una creencia basada en preceptos pacíficos, tolerantes, que ha sido desvirtuada por razones claramente políticas o geo-políticas. Los entendidos en doctrinas religiosas expresan que la palabra Islam es un término derivado de la palabra “salam”, que en lengua arábiga significa paz. También significa obediencia y sumisión a Dios. Dicen también que el Islam no es solamente una religión de carácter doctrinario y ritual: es básicamente una actitud ante la vida, es decir, una forma de conducirse de acuerdo con determinadas normas donde todos los hombres deben tener en claro su misión de vicarios de Dios en la tierra, y hacer prevalecer su misericordia y su bondad para velar por un ambiente de paz y convivencia. En esta misma línea argumental, es de destacar lo que aseveró la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Rodham Clinton ante el diario “Los Ángeles Time”: “El Islam es la religión que más rápido crece en América y pilar de estabilidad para mucha de nuestra gente”.

Mi pensamiento indica que no existe ningún intento de “invasión” por parte de la población islámica al continente europeo, no hay un intento de apropiación paulatina y sistemática. No creo en este caso en la validez de la repetida, antigua y conocida teoría conspiratoria de la historia, esa que siempre descubre alguna conducta aviesa detrás de todo acontecimiento.

Considero, en cambio, que la “invasión” se produce porque en Pakistán, Egipto, Marruecos, Arabia Saudita, Afganistán, Irak, y en la mayoría de los países árabes, predominan el subdesarrollo, la pobreza generalizada, la superpoblación y los males que acarrea, la carencia de infraestructura industrial, la desocupación y la falta absoluta de oportunidades con respecto al futuro. Estos son, en definitiva, los flagelos que empujan a millones de musulmanes a probar suerte en las naciones de la Unión Europea. Pero claro, resulta más sencillo buscar una explicación política o religiosa, que comprender las verdaderas motivaciones de infinidad de desamparados que desesperadamente buscan una vía de escape.

Que crece la cantidad de pobladores islámicos en Europa y esto ocasiona serios dificultades de adaptación y, además,  distorsiona la cultura e identidad de las naciones del Viejo Continente, sí creo. Que esto forma parte de un plan estratégico para “adueñarse” de Europa en el futuro, no, no creo. 

 

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