Eurozona: un tablero político y económico en riesgo

 Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

 

La Eurozona es el conjunto de estados miembros de la Unión Europea que han adoptado el euro como moneda oficial, formando así una unidad monetaria. Su creación data del 1 de enero de 2001

El Banco Central Europeo es la entidad responsable de la política monetaria de los 16 estados que forman la eurozona. Éstos son: Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Portugal. En un principio fueron sólo 11 miembros. En 2001 se incorporó Grecia; en 2007 se incorporó Eslovenia; en 2008 Chipre y Malta y en 2009 Eslovaquia. El próximo país en ingresar en la Eurozona será Estonia, en 2011.

Muy bien, hasta aquí, información pura. Ahora bien, cuando comenzó a regir el euro, los medios informativos aclararon que las condiciones que debían cumplir los países interesados en ingresar a la Eurozona, eran realmente estrictas. Concretamente, estos requisitos a cumplir fueron determinados por el denominado “Pacto de la estabilidad y de crecimiento”,  que consiste en una supervisión fiscal de los países miembros y un régimen sancionador por el incumplimiento de las medidas establecidas en el mismo. Fue adoptado en 1997, para asegurarse que después de la entrada en vigencia de la moneda euro, continuará la misma disciplina fiscal. A este paquete de requisitos se lo complementó con los llamados “Criterios de convergencia”.

El objetivo del vigente “Pacto de la estabilidad y el crecimiento” era (y es) prevenir la aparición de un déficit presupuestario excesivo en la Eurozona tras la entrada en vigor de la nueva moneda europea. El Pacto estaba destinado a garantizar una gestión sana de los ministerios de Economía de las administraciones que formarían parte del flamante bloque, con el fin de evitar que una política presupuestaria laxa de un Estado miembro termine perjudicando  a los otros a través de la transmisión de las tasas de interés.  De ese modo, se daría confianza a la estabilidad económica de la totalidad del conjunto regional.

Vale aclarar que en un arreglo posterior que se realizó en el otoño de 2002, como consecuencia de que algunos países estaban teniendo dificultades para alcanzar el objetivo del déficit cero, se estableció que hasta el 2006 las naciones pertenecientes a la Eurozona quedaban autorizadas a presentar un déficit no superior al 3% de su Producto Bruto Interno (PBI). Esto se consideraba un “desvío excepcional y de forma temporal” de la regla del equilibrio o superávit presupuestario que estaban obligados a tener los países miembros. A cambio de esta concesión,  se obligaba a los Estados a que eviten una relajación de su situación presupuestaria cuando se encuentren en la fase expansiva del ciclo económico.

A este punto deseaba arribar: como simple observador latinoamericano de la situación europea, me pregunto: Si las condiciones exigidas para pertenecer a este sistema económico eran tan rígidas y estaban tan transparentemente establecidas por cantidad de acuerdos, convenios y pactos firmados por las autoridades de los países integrantes, ¿cómo se entiende que un ciclo expansivo de las economías de Irlanda, Grecia, Portugal, España, desde el año 2003 hasta el 2008, período en el que experimentaron un sólido crecimiento económico, haya ocasionado semejantes desequilibrios presupuestarios, que ha colocado a esos países (y prácticamente a todo el bloque) en zona de riesgo? Realmente cuesta entender que los europeos, que siempre se han caracterizado por su mesura y prolijidad en los asuntos de interés público, hayan dado pasos en falso tan notables.

Al respecto, recuerdo perfectamente que especialistas económicos europeos (algunos de ellos integrantes de los organismos multilaterales de crédito, como el FMI o el Banco Mundial) recomendaban al gobierno incapaz de Fernando de la Rúa, en la Argentina (el gobierno que finalizó expulsado del poder por un estallido popular), “la necesidad de cuidar la política fiscal”. Bien, ¿qué es la política fiscal? Respuesta: Es una rama de la política económica que configura el presupuesto del Estado, y que debe articular correctamente el gasto público y los impuestos como variables de control, con el objetivo de asegurar y mantener la estabilidad económica, amortiguando las oscilaciones de los ciclos económicos y contribuyendo a mantener una economía creciente, de pleno empleo y sin inflación alta.

Digo, ahora, sorprendido por la dimensión que está alcanzado la crisis, con Estados al borde del colapso, cuando se habla que el sistema bancario de Irlanda puede quebrar y sistemas jubilatorios quedar sin sustento  y algunos se atreven a pronosticar que la moneda común puede correr riesgo de disolución: ¿Cómo es que las naciones europeas han descuidado un rubro en el que siempre fueron un ejemplo? Y resulta aún más extraño visualizar que lo han descuidado pese a estar insertas en un bloque económico en el que las revisiones y los controles supuestamente eran tan severos…

Seguramente, alguien podrá rebatirme diciéndome que los Estados de la Eurozona poseen un  “estado de bienestar” constituido por jubilaciones altas, derechos y beneficios laborales, etc. Sí, es verdad, y soy el primero en elogiar ese “estado de bienestar” que quisiera para mi país. Pero no es excusa. Cuando se conformó la zona Euro sabían de su existencia y conocían perfectamente bien las características y los gastos que ocasiona ese conglomerado de favores, por consiguiente este factor no explica esta aciaga situación fiscal actual.

Observemos el punto de vista de un crítico de la Eurozona. Es el de Václav Klaus, presidente de la República Checa, que afirmó lo siguiente: “La creación de la Eurozona se presentó como un beneficio económico incuestionable para todos aquellos países dispuestos a renunciar a sus propias monedas, las cuales habían existido por décadas o siglos. Estudios extensos, aunque tendenciosos y, por lo tanto, cuasi-científicos fueron publicados antes del lanzamiento de la moneda común. Esos estudios prometieron que el euro ayudaría a acelerar el crecimiento económico y reduciría la inflación, y enfatizaban, en particular, la expectativa que los estados miembros de la eurozona estarían protegidos contra todo tipo de volatilidad económica desfavorable o shocks externos. Es claro que nada de esto ha sucedido” (11 de agosto de 2010).

Al respecto, y para continuar con nuestra indagación, el 13 de abril de 2010, el “Financial Times” publicó un artículo escrito por el ex presidente del Banco Central de Polonia, Slawomir Skrzypek, que manifestó su opinión poco antes de su trágica muerte en el accidente de avión que transportaba a varios dignatarios polacos cerca de Smolensk, Rusia. En ese artículo, Skrzypek afirmó que “como un no-miembro del euro, Polonia ha podido aprovecharse de la flexibilidad del tipo de cambio del zloty de una manera que nos ha ayudado a crecer y que ha reducido el déficit en la cuenta corriente sin importar inflación”. Agregó además que “esta realidad se dio en el contexto de una década de historia en que los miembros periféricos del euro han perdido drásticamente competitividad. Lo que ha sido una lección saludable y un hecho indicativo de que los polacos no nos equivocamos cuando optamos por mantenernos al margen de la zona Euro”.

¿Habrán sido, entonces,  las naciones que decidieron ingresar a la Eurozona las que tomaron una decisión desafortunada?

 

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