¿Osama Bin Laden está muerto?

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

Benazir Bhutto fue una política paquistaní que luchó contra el régimen militar de su país y se convirtió en la primera mujer dirigente del mundo musulmán, al ser elegida primera ministra de la República de Pakistán, en 1988. El 2 de noviembre de 2007 aseveró que Osama Bin Laden había sido asesinado por Ahmed Omar Sabed Sheik. Esta revelación fue increíblemente suprimida por la BBC de la entrevista original. Y trascendió por una posterior aclaración de la entrevistada…

Este es solamente un ejemplo que demuestra que existen noticias que la gran prensa del mundo occidental se ocupa, sino de ocultar, al menos de disimular, y otras que se encarga de destacar, cuando su conveniencia lo indica.

Entre las primeras se encuentra la siguiente: el 26 de octubre de 2002 la revista árabe “Al Majalla”, con sede en Londres, publicó el testamento que Osama Bin Laden habría fechado el 14 de diciembre de 2001. Algunos de sus párrafos son realmente significativos. He aquí la trascripción textual de uno de ellos:

“Entre los talibanes, sólo muy pocos se mantuvieron y lucharon. El resto o bien se rindió o bien huyó…Mi último consejo a los mujahidines de cualquier lugar: tomen un respiro y frenen por un tiempo la lucha contra los judíos y los cruzados, dediquen sus esfuerzos a purificar sus grupos de los agentes, de los cobardes y de los impostores que dicen ser sus maestros entre ustedes. A mis hijos, éste es el consejo más precioso que les puedo dar: Quiero que se alejen de Al Qaeda, no sigan su camino y busquen un nuevo liderazgo…”.

Bien, esta es la opinión del periodista argentino Walter Graziano, especialista en el tema, volcada en su libro titulado “Nadie vio Matrix” (Editorial Planeta, 2007):

“Es difícil pensar que este testamento no sea real. El hecho de que Bin Laden aconseje a sus reales seguidores que frenen un tiempo la lucha contra los judíos hace impensable la posibilidad de que se trate de una falsificación. Más bien parece que en sus últimos meses de vida entrevió, por primera vez, en qué magnitud su organización había sido infiltrada por agencias de inteligencia extranjeras, y que por eso consideraba que era necesaria una ‘purificación interna’ antes de continuar la lucha. El consejo a sus hijos de abandonar la organización y buscar nuevo liderazgo lo dice todo”.

La posibilidad de que Osama Bin Laden esté muerto incrementa notablemente las sospechas de que los sucesos ocurridos el 11 de septiembre de 2001 fueron, o bien un autoatentado, o en el mejor de los casos, un atentado consentido y con alto grado de complicidad interna.

Luego de haber leído bastante sobre el tema, pienso que no es que Al Qaeda no exista, ni siquiera que no esté conformada por musulmanes fanáticos, sino que –como afirman algunos autores- en última instancia no sería otra cosa que una red terrorista cuya cabeza respondería directamente a la CIA o a algún organismo de seguridad estadounidense.

Al respecto, es necesario recordar que todo el complicado mecanismo terrorista afgano comenzó a gestarse en los años ochenta, bajo la directa supervisión de la CIA para operar en la guerra que enfrentó a Afganistán contra la Unión Soviética. Se especula que tras el fin de esa guerra, es sumamente improbable que el servicio secreto norteamericano haya decidido de buenas a primera dejar librado a su buena suerte a un ejército terrorista de miles de miembros entrenados para matar, y que tenían el mérito reciente de haber vencido a la segunda potencia militar del mundo. Esa posibilidad no tiene cabida en ningún razonamiento serio. De algún modo, las conexiones entre la CIA y Al Qaeda (que combatió junto a los talibanes) prosiguieron.

En conclusión, existen tremendas dudas con respecto a si Osama Bin Laden continúa vivo o no.

Y si la organización que lideró está tan infiltrada por los servicios de inteligencia americanos podemos encontrar la explicación a un interrogante muy pesado que se mantuvo latente durante nada menos que cuatro años: ¿de quién fue la responsabilidad de la seguidilla interminable de los tremendos actos terroristas cometidos en Irak entre 2003 y 2007. ¿Cómo pudieron acontecer mientras existía una ocupación militar anglo-norteamericana que controlaba la entrada y salida del país? Muy raro, muy sugestivo, que Al Qaeda mantuviese todos esos años su poder destructivo cuando las tropas estadounidenses e inglesas señoreaban en el territorio iraquí…

La respuesta no es difícil de imaginar: el terrorismo de ese momento –y también el actual- conviene precisamente a los intereses de británicos y norteamericanos, dado que era –y es- la excusa ideal para permanecer en el país asiático, vigilando cuidadosamente los recursos petrolíferos a fin de poder seguir surtiendo de crudo al mercado internacional, acentuar el dominio de las empresas petroleras anglo-norteamericanas en la zona, y sostener los enormes niveles de ganancias de las compañías fabricantes de armamentos y logística. Que quede claro: a mi criterio, la guerra de Irak no fue diseñada para ser ganada, sino para ocupar el país…

Resulta altamente paradójico –pese a que es perfectamente posible- que Osama Bin Laden esté fallecido. Porque continua la recompensa del Senado estadounidense por 50.000.000 de dólares, más 2.000.000 que ofrece la Asociación de Pilotos de Aerolíneas y la Asociación del Transporte Aéreo. O será que el saudita fue una pantalla vivo y sigue siendo una pantalla muerto…

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