RUSIA: su presente

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

RUSIA posee 17.000.000 de kilómetros cuadrados, su territorio es el más extenso del mundo y constituye la octava parte del planeta, en su parte continental.

Tiene 142.000.000 de habitantes. No registra en la actualidad crecimiento poblacional, al contrario cada año su población disminuye un 0,5%. De continuar con esta tendencia demográfica, en el año 2025 su cantidad de habitantes decrecerá un 12%, por lo que tendrá 125 millones, es decir 17 millones menos que en el presente.

Rusia es un país rico. Es el segundo exportador mundial de petróleo -luego de Arabia Saudita-  y el primero de gas natural. Posee enormes y valiosas reservas minerales (explota 15 de los 30 minerales conocidos) y el 20% de las reservas de agua dulce del planeta, en el lago Baikal, en Siberia.

El primer ministro Vladimir Putin en el término de diez años logró duplicar la economía de este inmenso país. 

El canal Infinito tuvo el año pasado una excelente idea: realizar un gigantesco trabajo documental con los cuatro países que parecen marcar un nuevo rumbo en el mundo y se perfilan como un polo de poder muy importante: Brasil, China, India y Rusia. Los mencionados conforman el ya famoso BRIC.

Colocó al frente de la descomunal tarea al sagaz y experimentado periodista argentino Jorge Lanata.

Éste viajó miles y miles de kilómetros, contó con el apoyo estratégico de cámaras y traductores e intentó indagar sobre la realidad actual de estas cuatro naciones. Y logró conformar una muy buena realización periodística que llevó por título “BRIC, el nuevo mundo”. 

Particularmente en el caso de Rusia constató que su riqueza –que es indiscutible-  está inmensa e inmoralmente concentrada.

Ocho corporaciones manejan el 85% de los negocios de todo el país. Además, existen altísimos niveles de evasión. Solamente en Moscú hay 62 personas que tienen fortunas de más de mil millones de dólares. Esta concentración se originó a partir de la desintegración de las ex grandes empresas estatales de la época soviética y socialista. En numerosos casos, los propios burócratas de esas empresas se quedaron con el manejo de las mismas, y hoy constituyen la porción mayoritaria del grupo de millonarios que circulan en poderoso vehículos por las calles de las principales ciudades rusas. 

Ejemplo de un país dual: a metros de la plaza Roja de Moscú, se encuentra el Gum, que es el shopping más caro del mundo. El lujo de las mujeres que lo visitan es alucinante. Y al mismo tiempo, Rusia presenta un alto índice de población ubicada debajo de la línea de la pobreza. Dato que ocultan muy bien las autoridades. 

El periodista argentino inició su estadía en el gran país euro-asiático con una premisa muy particular: hallar en su recorrida el “espíritu de Rusia”. Hizo bien, porque el alma rusa parece oculta en el presente entre tanta nueva modernidad, entre tanto lujo y entre tanta desigualdad (no debemos olvidar que el antecedente más cercano de esta “flamante” Rusia es la anterior URSS, en la que -supuestamente- lo que predominaba en lo social y económico era la equidad).

Para lograrlo habló con diversas personas. Por ejemplo, con Marcos Khatsernov, un científico jubilado que cursó parte de su ciclo escolar primario cuando todavía Stalin ocupaba el máximo poder enla UniónSoviética.Que opinó lo siguiente: “Acá todos los cambios siempre venían de arriba”. También señaló amargamente que “nosotros creíamos verdaderamente en nuestros líderes, pero nos terminaron traicionando”.

Una locuaz estudiante universitaria llamada Svetlana Hotyblova explicó que ahora los rusos deben permanentemente escoger, elegir, decidir. “Antes las casas tenían prácticamente los mismos muebles, la misma ropa de cama, la misma vajilla”, recordó. También argumentó que “los rusos parecen locos justamente por esa necesidad de decidir constantemente. No estaban acostumbrados a ello, y esto los desequilibra”.

En otra parte de la entrevista, Svetlana proporcionó un punto de vista realmente fuerte. Opinó que “este es un país muy grande, único, pero el problema es la gente, la gente es la misma, no cambia. Cambian los coches, cambia la ropa, pero la gente no”. Además, fue concluyente al aseverar que “en Rusia no hay democracia. Eso está más que claro”. ¡Qué notable! En esta nación hubo un cambio institucional, político, organizativo y de sistema muy profundo e incuestionable, sin embargo esta estudiante continúa visualizando que la mentalidad de sus habitantes no se ha modificado.

Con esta percepción coincidió José Carlos Gallardo, periodista y corresponsal de Televisión Española (TVE), que tomando un café con Lanata le confesó: “Los rusos siguen siendo comunistas en su esquema mental. El ruso medio siempre necesita que alguien de una orden”.

Claro, alguien podrá decirme que las conductas sociales son mucho más lentas para ser modificadas, que las estructuras políticas y/o institucionales. Y tendrá razón… 

También se entrevistó con María Drokova, dirigente del “NASHI”, que es el movimiento juvenil más grande del país. Veamos que interesantes los conceptos de la joven: afirmó que su movimiento es antifascista y tiene como objetivo estimular las prácticas democráticas en la sociedad, porque “las costumbres de la gente no son democráticas”, sentenció.

Claro, transcurrieron 74 años (desde 1917 hasta 1991) en que la ciudadanía rusa estuvo bajo un régimen totalitario…Y antes de ese período,  el reinado del Zar también, obviamente, tenía características totalmente alejadas de lo que se considera un sistema libre y con derechos cívicos.

María Drokova pese a su toma de conciencia y lucha no se mostró demasiado optimista. Aseveró que tendrán que pasar “varias generaciones” para que la cultura democrática reine en su país, porque “todavía hay muchas personas que creen que en Rusia debería existir una monarquía o algo por el estilo”. La consigna con la cual están trabajando en la actualidad en el seno de su agrupación, es estimular a la gente para que se acostumbre a no depender tanto del Estado, a no esperar todo del gobierno, sino habituarse a tomar la iniciativa de sus propias acciones. 

En conclusión, la sociedad de este inmenso país vive un momento excepcional de su extendida historia. Los rusos aún no entienden la dimensión del cambio que se ha producido en su propio país. Aparecen como confundidos y desorientados ante las nuevas reglas de juego. Y no adaptados a una situación realmente novedosa. Es como que  han perdido los parámetros del pasado, que convertían a sus vidas en algo previsible. Tienen un sentimiento de cierta añoranza por un pasado en el que la vida parecía más sencilla. “Papá-Estado” regía todo y les marcaba a los habitantes lo que debían hacer y cómo tenían que pensar. Jorge Lanata, mientras circulaba por las calles de una Moscú siempre deslumbrante, en un momento de su reflexión, dijo: “A los rusos parece pesarles el Destino más que sus cuerpos. Arrastran su Destino, cargan con él. Caminan como apesumbrados niños viejos que ya han visto todo…”.

Se puede utilizar una figura metafórica para entender la actualidad del pueblo ruso: viajaba hacia un destino predeterminado en barco X. Sobre la marcha e imprevistamente le reemplazaron la nave por otra. Pero el rumbo continúa siendo el mismo, Quiero decir con esta representación que el país y la gente son los mismos, pero el sistema que conduce al país y a su gente es otro. 

Cuando el periodista argentino preguntó ¿existe una nueva Rusia?, le respondieron que aún no, pero la mayoría de los entrevistados indicó que hay fundadas esperanzas en la juventud rusa. Que aparece con una mentalidad más abierta, que no está atada a los cánones de la era soviética, que se deslumbra mucho más por las posibilidades que brinda la libertad (a veces bien entendida, a veces no) de elegir, de pensar, de votar, que no espera todo del Estado, etc. Y que se constituye, a mi criterio, en el elemento clave de esta posibilidad de cambio de la sociedad rusa.

Pero claro, en los temas sociales siempre hay otra versión o punto de vista, por eso son tan apasionantes. El científico jubilado Marcos Khatsernov opinó que él no tiene demasiadas expectativas en la juventud de su país porque la ve “demasiado materialista”. La observa demasiado guiada por el afán de lucro y no por principios morales. 

Rusia siempre significó un gran enigma, un verdadero misterio, para la mayoría de los occidentales. Ahora se encuentra en una etapa de plena transición, los cambios asoman con lentitud pero están ocurriendo, son evidentes para el que mira con atención y está dispuesto a descubrirlos. El más grande país del planeta es siempre un escenario subyugante para los que anhelamos vislumbrar hacia donde va el mundo. 

Libia, ¡cuantas mentiras!

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japerezduval@gmail.com

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Nos dicen una y otra vez que la guerra contra Libia la están llevando a cabo las potencias democráticas para salvaguardar los derechos humanos y la vida de la población civil de ese martirizado país.

Todo eso es sólo un montón de mentiras.

En el ataque contra Libia de las potencias agresoras, varias de las cuales ni siquiera saben como se escribe la palabra democracia, no debemos buscar razones humanitarias, sino que tenemos que fijarnos en los motivos económicos y estratégicos.

Hoy estamos inmersos en una guerra mundial del petróleo, EEUU no sólo trata de controlar el petróleo necesario para el desarrollo de su país, trata de conseguir el monopolio mundial del petróleo, para explotar con él a todos los países y poder así pagar su infernal deuda, tanto publica como privada.

El gran delito del Gadafi ha sido considerarse independiente y dar entrada en el negocio del petróleo libio a China, el enemigo nº 1 actual de EEUU.

Eso los dirigentes de EEUU no se lo han perdonado, ni se lo perdonaran aun después de muerto.

En esa operación no está solo EEUU, se ha buscado socios minoritarios, el principal Francia tan comprometida en un programa nuclear cada vez con más riesgos.

El Reino Unido, como un perro fiel sigue a su amo.

Los demás, incluido Zapatero intentan conseguir unas migajas del pastel.

Lo que no está claro es si EEUU cumplirá su palabra y les dará su parte, mi opinión es que no.

¿Por qué Alemania no sigue el juego?

Pues porque las pérdidas globales para Alemania, en todo el mundo árabe, son mayores que la parte prometida, así de sencillo.

Para Alemania esta guerra no es un buen negocio, le conviene más comprar el petróleo de Rusia o de cualquier otro que meterse en una guerra que nadie sabe cuando terminará, ya que la muerte del Gadafi no será el fin de la resistencia Libia.

Hay que tener en cuenta que con un poco de explosivo plástico se puede volar un oleoducto, como se ha comprobado una y otra vez en Irak.

Pero no sólo hay petróleo en Libia, aunque la opinión publica no lo sepa, Libia tiene bajo su suelo un océano de agua dulce valorado al menos en 48 billones de dólares (el billón español y no el estadounidense).

Libia tiene el proyecto de transformar grandes zonas de su territorio en regadíos, ya ha invertido más de 25.000.000.000 de dólares en este plan y Gadafi es su impulsor, pretende que cuando se acabe el petróleo, que se acabará, su pueblo sea un vergel que de comer al mundo árabe y a las zonas desérticas de África.

Os imaginas el poder que eso significaría para Libia y el Gadafi.

Un pueblo que además podría contar con enormes cantidades de energía solar y eólica.

Los libios tendrían pues abundante comida y abundante energía, serian independientes y un poder estratégico de primer orden en el mediterráneo.

Demasiado para que lo consienta EEUU, Francia y el Reino Unido que quieren mantener el dominio neo-colonial sobre África y el Oriente Medio.

La guerra de Libia es una guerra no sólo colonial, sino también de posicionamiento estratégico cara el futuro, además es una guerra que no cuesta nada, ya que se va a pagar con el dinero de la misma Libia.

Por eso se empezó con las sanciones económicas y congelando las inversiones libias en el extranjero.

Si ese dinero no basta, tenemos en Trípoli las enormes reservas libias de oro y divisas del Banco de Libia, un tesoro que terminará en las manos de las potencias invasoras y en sus bancos.

Las guerras siempre las pagan los perdedores y esta vez, no me cabe ninguna duda, el perdedor será el pueblo libio.

El pueblo libio perderá su independencia, su oro, su petróleo, su agua y su tierra.

Gadafi lo sabe, sabe que no puede vencer, sabe que está muerto, por eso ya ha publicado su testamento, su única pretensión actual es morir como un mártir y entrar en la LEYENDA.

Testamento de Gadafi

 

En nombre de Alá, el benevolente, el misericordioso…

Durante 40 años, o fue más, no lo recuerdo, hice todo lo posible por dar a la gente casas, hospitales, escuelas, y cuando tenía hambre, le di alimento, incluso convertí Bengasi en tierra cultivada desde el desierto, resistí ataques de ese cowboy Reagan, cuando mató a mi hija huérfana adoptada , trataba de matarme a mí, en su lugar mató a esa pobre niña inocente, luego ayudé a mis hermanos y hermanas de África con dinero para la Unión Africana, hice todo lo que podía para ayudar que la gente comprendiera el concepto de la verdadera democracia, en la que comités populares dirigían nuestro país, pero nunca fue suficiente, como algunos me dijeron, incluso personas que tenían casas con diez habitaciones, trajes nuevos y muebles, nunca se dieron por satisfechas, tan egoístas que querían más, y dijeron a estadounidenses y a otros visitantes, que necesitaban “democracia” y “libertad”, sin darse cuenta jamás que era un sistema desalmado, donde el perro más grande se come al resto, pero les encantaban esas palabras, sin darse cuenta jamás de que en EE.UU., no había medicinas gratuitas, ni hospitales gratuitos, ni viviendas gratuitas, ni educación gratuita, ni alimentos gratuitos, excepto cuando la gente tiene que implorar y hacer largas filas para conseguir sopa, no, no importa lo que hiciera, nunca era suficiente para algunos, pero para otros, sabían que yo era hijo de Gamal Abdel Nasser, el único verdadero líder árabe y musulmán que hemos tenido desde Saladino, cuando reivindicó el Canal de Suez para su pueblo, como yo reivindiqué Libia para mi pueblo; fueron sus pasos los que traté de seguir, para mantener libre a mi pueblo de la dominación colonial – de ladrones que querían robarnos.

Ahora me ataca la mayor fuerza en la historia militar; mi hijito africano, Obama, quiere matarme, arrebatar la libertad a nuestro país, quitarnos nuestra vivienda gratuita, nuestra medicina gratuita, nuestra educación gratuita, nuestros alimentos gratuitos, y reemplazarlos por hurto al estilo estadounidense, llamado “capitalismo”, pero todos nosotros en el Tercer Mundo sabemos lo que eso significa: significa que las corporaciones dirigen los países, dirigen el mundo, y la gente sufre, por lo tanto no me queda alternativa, tengo que resistir, y si Alá lo quiere, moriré siguiendo su camino, el camino que enriqueció a nuestro país con tierra cultivable, alimentos y salud, e incluso nos permitió ayudar a nuestros hermanos y hermanas africanos y árabes a trabajar aquí con nosotros, en la Jamahiriya Libia.

No deseo morir, pero si llega a suceder, para salvar a este país, mi pueblo, a todos los miles que son mis hijos, que así sea.

Que este testamento sea mi voz ante el mundo: que combatí contra los ataques de cruzados de la OTAN, combatí contra la crueldad, combatí contra la traición, combatí a Occidente y sus ambiciones colonialistas, y que permanecí junto a mis hermanos africanos, mis genuinos hermanos árabes y musulmanes, como un fanal de luz, cuando otros estaban construyendo castillos. Viví en una casa modesta, y en una tienda de campaña. Nunca olvidé mi juventud en Sirte, no gasté alocadamente nuestro tesoro nacional, y como Saladino, nuestro gran líder musulmán, quien rescató Jerusalén para el Islam, tomé poco para mí….

En Occidente, algunos me han llamado “loco”, “demente”, pero conocen la verdad, pero siguen mintiendo; saben que nuestro país es independiente y libre, que no está en manos coloniales, que mi visión, mi camino es, y ha sido claro para mi pueblo: que lucharé hasta mi último aliento para mantenernos libres, que Alá todopoderoso nos ayude a permanecer fieles y libres.

Coronel Muamar El Gadafi, 5 de abril de 2011

Un logro muy demorado

 

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

Tras una extensa búsqueda por diversos países del mundo, que incluyó una recompensa de 25 millones de dólares, tropas estadounidenses lograron eliminar al líder de Al Qaeda, exactamente a cuatro meses de cumplirse el décimo aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. El presidente Barack Obama confirmó anoche que Bin Laden fue asesinado en una mansión en Pakistán por un comando del ejército. Medios estadounidenses informaron que los restos fueron sepultados en el mar. 

La operación, llevada a cabo por un comando especializado, fue planeada y realizada en el más alto secreto y el gobierno paquistaní no fue informado hasta después de que tuviera lugar. “Esta noche estoy en condiciones de anunciar a los estadounidenses que Estados Unidos llevó a cabo (este domingo) una operación que mató a Osama Bin Laden, el dirigente de Al Qaeda, un terrorista responsable del asesinato de miles de inocentes”, declaró Obama en un discurso desdela Casa Blanca.

Bin Laden, nacido en 1957, murió en una casa muy resguardada en la localidad de Abbottabad, a unos50 kilómetrosde la capital paquistaní, explicó Obama. La operación duró unos 40 minutos y en ella murieron otras cuatro personas, dos correos de Bin Laden y un hijo del líder fundamentalista de origen saudita. El cuerpo del jefe de Al Qaeda fue sacado de la residencia en helicóptero y sepultado luego en alta mar, siguiendo los ritos musulmanes, informaron luego fuentes oficiales, citadas por medios estadounidenses.

Luego de que el presidente Obama anunciara la muerte de Bin Laden y aclarara que no se trataba de una guerra contra el mundo musulmán, el gobierno norteamericano, previendo posibles represalias, hizo circular una alerta de seguridad para todos los ciudadanos de los Estados Unidos que están en el exterior. Cuando empezó a hablar el presidente Obama, miles de personas comenzaron a congregarse antela Casa Blancaen la noche del domingo para celebrar la noticia agitando banderas norteamericanas y dando vivas a los Estados Unidos. Los manifestantes, que lanzaban gritos de júbilo, comenzaron a concentrarse ante la residencia de Barack Obama desde antes de que éste hiciera el anuncio oficial apenas se conocieron los primeros trascendidos.

Hasta aquí información pura. El análisis de tan trascendente noticia, a mi criterio, tiene dos costados fundamentales: en primer término, este es un logro demorado de los Estados Unidos de América. Con el tremendo poder militar y bélico que posee la más grande potencia del mundo, es extraño que hayan demorado diez años para atrapar y/o dar muerte al enemigo número 1. Cuando uno observa los datos del gasto armamentístico de EE.UU. se asombra, se indigna. Sin embargo, pese a la magnitud de su poderío el líder de Al Qaeda consiguió escabullirse durante exactamente una década. Al respecto, un dato que confirma este razonamiento: desde que asumió Barack Obama su cargo de máximo mandatario hubo 192 ataques con misiles en suelo paquistaní (solamente en territorio de Pakistán, vale la aclaración) con un registro de 1890 terroristas o sospechosos de serlo muertos.

En segundo lugar, mi percepción indica que el hecho de que el presidente Obama haya decidido comunicar en forma directa la novedad, implica un grado de compromiso personal muy relevante. ¿Por qué digo esto? Los que trabajamos e investigamos sobre temas políticos e internacionales en la web, sabemos perfectamente bien que existe una enorme cantidad de sospechas que circulan por Internet sobre la veracidad de que hayan sido fundamentalistas islámicos los causantes de los hechos ocurridos el 11-S. Los interrogantes que flotan en el ambiente son numerosos, y en algunos casos muy bien fundamentados y documentados. ¿Fueron realmente Mohamed Atta y sus dirigidos los que derrumbaron las Torres Gemelas y derrumbaron un avión sobre el Pentágono, o el desastre fue provocado por el propio poder del más alto nivel del “Gran país del Norte”?, es la pregunta clave y emblemática que encabeza esta duda tremenda, crucial.

Entonces, que Barack Obama hay dado la cara para comunicar al pueblo de su país la novedad de lo sucedido implica que se compromete de manera concreta y terminante con la versión oficialista: fueron ellos, los terroristas islámicos, los culpables del más grande ataque interno que sufrió Estados Unidos en toda su historia, y su líder bien muerto está. ¿Habrá que creerle?

Robledo Puch, el mayor asesino serial de la Argentina

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

Fue el protagonista del raid más asombroso de la historia delictiva argentina.

En una época signada por la violencia política –comienzos de la década del 70-, y por el crudo enfrentamiento entre grupos extremistas y las fuerzas militares y policiales, él se dedicó a matar por puro placer, por pura locura.

Hoy en pleno 2011, cuando los argentinos ya nos habituamos a convivir diariamente con el delito y los crímenes que jaquean calles, veredas y domicilios a lo largo y ancho del territorio nacional, cuesta sinceramente comprender la magnitud y el golpe emocional que ocasionó a la población de ese entonces la saga atroz de Carlos Eduardo Robledo Puch. A él me refiero.

Y es por esto mismo que decidí escribir esta reseña periodística. Vuelvo a reiterar: en nuestro país existía en esos años un clima de intemperancia, pero era en definitiva el tiempo de un país que buscaba de modo desordenado y caótico su identidad política y social, que discutía

enfervorizadamente (a través de las ideas o de las armas) como determinar un rumbo y una identidad que clarificaran su futuro. En el aspecto delictivo, se vivía un tiempo de cierta tranquilidad o pasividad, si se lo compara con el actual. Es por esto, que la aparición en las páginas de los diarios de la cara de niño malvado de Robledo Puch ocasionó asombro y estupor.

La historia puede resumirse de esta manera: Entre el 15 de marzo de 1971 y el 3 de febrero de 1972, un muchacho de 19 años mató a once personas. Las mató a balazos, por la espalda o mientras dormían. No tuvo compasión con ellos. Tampoco “códigos”. La detención de Carlos Eduardo Robledo Puch, el mayor homicida múltiple en la historia del país, conmocionó a la sociedad, que desplazó a segundo plano toda otra noticia para orientar su centro de atención a los entretelones del caso, al tiempo que se hacía eco de los detalles que trascendían sobre las “proezas” de Robledo Puch. Su etapa juvenil fue fugaz y atormentada, hoy es un hombre que todavía conserva la mirada fría y penetrante de aquel muchacho que mató, incluso, a sus dos únicos amigos.  

Sus confesiones y andanzas llenaron durante meses la crónica policial. Lo bautizaron “El ángel rubio”, “El tuerca maldito”, “Cara de ángel”, “El muñeco maldito”, “El ángel de la muerte” o “El Chacal”. Su rostro angelical, sus rizos rubios y ojos claros, lo alejaban del aspecto promedio que suelen presentar los delincuentes. Pero pronto la descripción de tantos crímenes dejó paso a otro deporte: interpretar a aquel monstruo. Esto es, indagar en los posibles motivos que lo llevaron a tan corta edad a matar y asesinar con semejante dosis de frialdad y determinación. Lo más sorprendente eran las explicaciones que el propio Robledo Puch daba para justificar su accionar: “Un pibe de veinte años no puede estar sin guita y sin coche”. ¿Cinismo? ¿Provocación? ¿O la inerte razón de un individuo que pertenecía a un mundo de infinita miseria, víctima de un universo personal en el cual los principios y valores estaban definitivamente ausentes?

“Tenía 20 años, era aparentemente un chico común, perteneciente a una familia de clase media”, lo describió el juez Víctor Sasson. Claro, no mostraba el aspecto de un criminal convencional. Una revista semanal lo interpretó a la luz del psicoanálisis: Robledo Puch, decía Panorama, “es visto como el Mal con aspecto de Bien y al horror real de los crímenes se suma el de la fantasía…”. El diario Crónica explotó a fondo esa dualidad, aseverando que “Es niño bien, tiene 20 años, carita de ángel, frío, feroz y cínico”. “Niño bien” es una expresión habitual enla Argentina, que significa que pertenece al seno de una familia acomodada, de buena posición social y económica.

 Su récord homicida fue breve y aun hoy, a treinta años de distancia y con mucha sangre corrida durante las últimas décadas del país, impresiona. En un año mató once personas –quizá más- y consumó decenas de asaltos. Lo hizo en supermercados, quioscos y garajes de Acassuso, Martínez, Olivos y Vicente López. No necesitó salir de su barrio –uno de los más exclusivos de la zona norte, que rodea a la capital dela Argentina-  para pasar a la historia más oscura del país.

Esta historia puede perfilarse de la siguiente manera: Comienza la década del 70 y Robledo Puch es un muchacho rubio, flaquito, de exuberante cabellera rizada, nacido el 22 de enero de 1952. Su familia parecía absolutamente normal. Su padre, del que hereda los dos apellidos, es descendiente del general Martín Miguel de Güemes, el prócer norteño que luchó dignamente contra las tropas españolas en la época dela Independencia. Estambién un importante técnico dela General Motors(la segunda fábrica de automóviles más importante dela Argentina). La madre del joven es hija de alemanes. La familia vivió mucho tiempo en Tigre, y después en un chalet de Villa Adelina.

Robledo Puch, a quien en el colegio llamaban “leche hervida”, por su carácter, o “el colorado”, es un rebelde. Un violento. Es inteligente y buen lector, pero tiene lo que, eufemísticamente, se llama “problemas familiares”. Por robar una moto lo mandan un tiempo a un correccional. Sus padres hicieron de todo para disciplinarlo, por ejemplo, colocarlo en diversos colegios, donde invariablemente era expulsado.

Ejemplos de la crueldad en el accionar de este demonio: el 15 de marzo de 1971 dos hombres dormitaban a la madrugada en dos catres: son el dueño y el sereno del boliche Enaumor, en Espora 3285, Olivos. Entran Robledo Puch e Ibáñez por una ventana trasera. Se llevan 350.000 pesos de ese entonces de la caja. Robledo Puch ve a los dos hombres dormidos y desenfunda su Ruby 32. Les pega un balazo en la cabeza a cada uno de ellos. Mueren sin despertar. ¿Un ladrón habitual actúa de esta manera?

El 9 de mayo de1971, alas cuatro de la madrugada, Robledo Puch e Ibáñez se descuelgan por un tragaluz y entran en un negocio que vende repuestos de automóviles Mercedes-Benz, en Vicente López. Robledo Puch se introduce en el dormitorio donde reposan una pareja y un niño de corta edad. Robledo Puch asesina al hombre y dispara contra la mujer. Ibáñez, a pesar de que la mujer está herida, intenta violarla. Ella sobrevivirá como testigo. Antes de huir con 400.000 pesos, Robledo Puch dispara a la cuna donde llora un bebe de pocos meses que salva la vida de milagro: la bala lo roza.

La noche del 24 de mayo Robledo Puch e Ibáñez ingresan en un supermercado “Tanti”, en Olivos, y asesinan al sereno.

Hasta entonces, la policía no había ligado estos crímenes entre sí. Formaban parte de la trama del delito que palpita en una ciudad inmensa. La simultaneidad de los hechos había ganado algún espacio en los diarios: “Volvió a golpear la secta del crimen en la zona norte”, rezaba un título.

El 13 de junio de 1971 Jorge Ibáñez entra en un garaje del barrio de Constitución, enla Capital Federal.Son las once de la noche. Sin pronunciar palabra, mata de un tiro en la cabeza al cuidador. Ibáñez elige, de entre los coches que duermen en el garaje, un Ford Fairlane y se retira tranquilamente, dirigiéndose hacia el norte de la ciudad. Pasa a buscar a su amigo y comienzan a deambular por Olivos. Enla Avenidadel Libertador al 3800, Ibáñez ve una mujer joven que sale de un boliche.

-Traela – ordena a su compañero. Robledo cumple la orden.

Ibáñez le cede el volante a Robledo Puch, que a toda velocidad comienza a circular porla Avenidadel Libertador. En el asiento trasero, Ibáñez viola a la muchacha. La dejan bajar en la ruta Panamericana. Pero mientras ella se aleja, Robledo Puch la acribilla con cinco tiros en la espalda.

Carlos Robledo Puch y Jorge Ibáñez formaban lo que se llama una “pareja delincuente”. Como los asesinos norteamericanos que Truman Capote retrató en su libro “A sangre fría”, había entre ambos una relación de dependencia, quizá de sumisión. Ibáñez era la cabeza pensante y Robledo Puch, el ejecutor. Ibáñez mandaba y Robledo Puch obedecía.

Pocas noches después de matar a la adolescente, se toparon con otra muchacha que salía de Katoa, en Vicente López, donde el novio trabajaba de camarero. Quisieron subirla al coche. La muchacha se resistió tenazmente a la violación e Ibañez desistió. La arrojaron del coche semidesnuda y cuando ella corría al borde de la ruta Panamericana, Robledo Puch la mató a tiros. Otra vez en evidencia su absoluto desprecio por la vida.

El 5 de agosto, Robledo Puch e Ibáñez recorrían la avenida Cabildo en un Di Tella que era del padre de Carlos. Robledo Puch tuvo un descuido y se estrellaron contra otro coche. Ibañez, que viajaba en el asiento del acompañante, murió en el acto. Robledo Puch incurrió en una conducta habitual en él: la frialdad absoluta ante la muerte. Le sacó la cédula a Ibáñez, se bajó del coche y se retiró a pie.

El escritor Osvaldo Aguirre señala que Robledo Puch permanece en la memoria colectiva no sólo por la desmesura de sus crímenes, sino también porque jamás se arrepintió ni pidió perdón. Yo personalmente creo que su permanencia en la memoria colectiva nacional es una cuestión de dimensión, de tamaño.La RepúblicaArgentinatenía a comienzos de la década de 1970 no más de 22 millones de habitantes. Era una nación grande en superficie, pero no demasiado poblada. En ese contexto, que una sola persona asesine en escaso tiempo a más de 10 personas –y con tal grado de malicia y carencia de escrúpulos -, es, al menos, portentoso.

El 5 de febrero de 1972 fue detenido por el subcomisario Felipe Antonio D’Adamo frente a su casa. Pasó muy poco tiempo para que se compruebe que es el autor de una ola de robos y asesinatos. El 8 de febrero, los periódicos informaron sobre la detención de uno de los mayores criminales de la historia de Argentina. Diariamente, los diarios Clarín, Crónica y La Razón se enseñorean con el asesino: exhiben su homosexualidad, le endilgan crímenes que no cometió. Lo describen como a un animal sediento de sangre. Los reporteros de televisión buscan a parientes y amigos para exponerlos ante las cámaras. Los periódicos de entonces llegaban a publicar hasta 5 o 6 páginas diarias sobre el caso del “Ángel malvado” durante 1972 y parte de 1973. La gente exige la muerte de Robledo Puch e intenta agredirlo físicamente. Por caso, el diario Crónica (especialista en temas policiales) titula: “El pueblo intentó linchar al monstruo”. Nunca un caso criminal conmueve tanto a la sociedad argentina. Durante semanas, toda actividad política, deportiva o artística queda relegada ante el impacto de lo que estaba sucediendo en la capital del país.

Es conducido a la cárcel en 1972, y a mediados de 1973 logra fugarse. Es rápidamente detenido, él se entrega sin resistencia. “No tiren, soy Robledo Puch”, fueron sus palabras. Pero lo que es digno de recordarse es la ola de pánico y temor que se extendió por Buenos Aires y zonas adyacentes durante esas horas en que permaneció fuera de la prisión. El monstruo estaba nuevamente libre y la fantasía de muchas personas lo convertía en una figura demoníaca que vendría a atraparlas. Yo era muy joven, pero recuerdo que también cundió la indignación. “Como puede ser que han dejado escapar al mayor asesino que conocimos y padecimos los argentinos”, era el tenor de las quejas repetidas.

El periodista Rodolfo Palacios quizás es el argentino que más ha investigado y que más sabe sobre Carlos Eduardo Robledo Puch. Lo entrevistó en la cárcel y escribió el libro titulado “El ángel negro” (Editorial Aguilar, 2010). Esto afirma el autor en un reportaje concedido al diario “Día a día” de la ciudad de Córdoba: “En 1972, cuando lo detuvieron, confesó cada uno de sus crímenes. Aunque lo hizo bajo torturas. Eso me lo confirmó una persona que participó de la investigación del caso. Lo torturaron en la comisaría 1ª de Tigre, que tiempo después fue un centro clandestino de detención de la dictadura militar, que comenzó en 1976. En esas confesiones dio todos los detalles. En mis encuentros negó haber matado a esas personas. Acusó a Jorge Ibáñez y Héctor Somoza, sus amigos y cómplices. Dice que él robaba, pero que ellos mataban. Eligió el camino más fácil: echarle la culpa a los muertos”.

Palacios también relató que la dimensión de la soledad de Robledo era inmensa. Cuando concurrió a la cárcel de Sierra Chica (ubicada a12 Km. de Olavarría) por primera vez se enteró que su última visita había sido la de su padre 8 años atrás. Su madre murió en un manicomio. Sus parientes se mutilaron el apellido por vergüenza: se llaman Robledo a secas. El periodista contó que debido a esta sensación de soledad, el detenido y asesino múltiple comenzó a sentirse amigo de él y le escribió nada menos que 45 cartas en el período de un año y medio.

El periodista del medio cordobés le preguntó a Palacios: ¿Sentiste pena por Robledo? Y esto respondió: “A veces sentía pena por Robledo. En los 38 años que lleva en prisión, quedó solo. En 1973, cuando lo recapturaron de una fuga de la cárcel deLa Plata(Unidad 9), los otros presos lo golpearon. Sufrió todo tipo de vejámenes. Mi desafío al momento de escribir el libro fue humanizarlo. Mostrar la otra cara, por supuesto sin ocultar su maldad ni la masacre que causó. El problema era pasar la línea y presentarlo como la víctima. Busqué ser equilibrado. Pero me dio pena cuando una tarde recordó a sus padres y lloró por ellos. Las pericias psiquiátricas de 1972 decían que era un psicópata cruel y desalmado, incapaz de tener un sentimiento”. Tremendo.

El juicio encargado de determinar la culpabilidad de Robledo Puch duró poco tiempo y se realizó en 1980. Fue condenado a cadena perpetua por diez homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, diecisiete robos, una violación, una tentativa de violación, un abuso deshonesto y dos raptos, además de dos hurtos.

Carlos Eduardo Robledo Puch es actualmente el preso con mayor permanencia en el sistema penal argentino. Lleva 39 años detenido. Los especialistas explican que recién en 2015 puede tener alguna posibilidad de verse beneficiado con la libertad condicional.

Hoy, según los peritajes psicológicos, Puch presenta “una estructuración psicopática de la personalidad, con rasgos de perversión y cierta ideación delirante. No existe culpa, no acepta sus crímenes y se observó cierto grado de agresividad contenida”. Con este diagnóstico, no hay posibilidad de ningún tipo de permiso de salida.
 El rumor tumbero dice que el convicto mantuvo una relación sentimental muy fuerte con un compañero de celda, pero desde que éste recuperó la libertad, en 1999, no volvió a vincularse con otro interno. Las autoridades de Sierra Chica lo identifican como un preso de buena conducta, pero sus ataques psicóticos hacen que siga siendo considerado un peligro para la sociedad. Algunos afirman que teme salir al exterior y que, de darse esa circunstancia, solicitaría permanecer en el penal de Sierra Chica. No está confirmada esta versión.

La pregunta a responder sería la siguiente: ¿En caso de ser liberado, el protagonista de esta historia puede volver a matar…? Cuando se consustanció su juicio, allá por 1972, él amenazó a los jueces del Tribunal dela SalaPrimeradela Cámarade Apelaciones de San Isidro que determinaron su condena, con estas palabras: “Esto fue un circo romano. Algún día voy a salir y los voy a matar a todos”. Dicen los testigos que aún resuena el eco de estas palabras en los pasillos de los tribunales de San Isidro. Esto también explica porque causa la figura de Robledo Puch aún provoca temor.

El doctor Osvaldo Raffo, decano de los médicos legistas, también tuvo extensas tenidas con el asesino en los Tribunales de San Isidro. “No era un adversario fácil -confesó Raffo treinta años después-. Los psicópatas son manipuladores. El pretendía jugar conmigo al gato y al ratón”. Cuando un periodista le preguntó: “¿Cree que si sale algún día volverá a matar?”, el perito no dudó: “¿Alguien se animaría a liberar de la jaula al león viejo porque hace mucho que no come?”. Y es entonces cuando el periodista que lo entrevista percibe que Raffo volvía de aquellos duelos verbales con dolor de cabeza, perturbado. “Descubrí que estar tanto tiempo con ese personaje, que destila maldad por todos sus poros, me había intoxicado. No era un humano. Sentía un desasosiego, algo inexplicable. Me había metido en su alma y en su mente, había bajado a los infiernos. No sé si era su mirada penetrante, el halo maligno que lo rodeaba o algo misterioso. Pero seguramente si usted lo visita va a sentir cosas raras”.

Mi percepción indica que el paso del tiempo embellece el delito, aun el más sórdido. Así nacen las leyendas criminales. Pero la figura de Carlos Eduardo Robledo Puch continúa despertando odio, temor, incógnita. El horror continúa. En definitiva, mató a personas comunes sin ninguna razón y sin darles la menor posibilidad de defensa. Cualquiera pudo ser su víctima: por eso fue la esencia del enemigo público. Y lo sigue siendo.

En numerosas oportunidades se argumenta –con razón- que la juventud actual carece de un basamento de principios y valores –aunque hay excepciones, claro-. Que solamente le interesa lo material, el dinero, la figuración, lo que la moda le vende o impone. Además, se dice que la juventud de la anterior generación (a la cual yo pertenezco) era diferente, más estable. De ser cierta esta hipótesis, el protagonista de este texto fue un “adelantado”. Un joven que amaba el dinero y los objetos materiales –caso automóviles- y que no dudaba en asesinar a mansalva con tal de obtenerlos. Al respecto y para reafirmar esta teoría es pertinente señalar quela Sociologíaes una disciplina que asegura que las condiciones sociales siempre, de un modo u otro, influyen sobre las conductas individuales. De todas maneras, como interesado que soy de las condiciones sociales bajo las que se desarrolla la vida de los seres humanos, considero que el interrogante que subyace bajo la conducta individual de este criminal es la siguiente: ¿la sociedad argentina de fines de la década del 60 fue la que –de un modo u otro- gestó a este joven asesino inescrupuloso, o por el contrario, Robledo Puch constituyó un caso único y absolutamente especial despojado de toda connotación social? He aquí la gran duda, a mi humilde criterio más importante aún que la intenta discernir si sería capaz de matar nuevamente en caso de ser liberado.

También se me ocurre que Robledo Puch fue –y es- una especie de símbolo: en una década sembrada por tanto escarnio, esto es atentados, crímenes estatales, muertes, desapariciones, en una década que, vista a la distancia, fue lamentable para los argentinos, Robledo Puch se encargó de propiciar el primer, abundante y tenebroso golpe  en una sociedad que, sin saberlo, se encontraba en el umbral de un extenso túnel de terror y sangre homicida que cambiaría su faz para siempre. Y que tomaría forma en 1976 cuando los militares del “Proceso de Reorganización Nacional” tomaron el poder e instituyeron una dictadura cruel y delictiva.

La superpoblación provoca males evidentes e indiscutibles

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

¿El mundo está a punto de experimentar una gran crisis demográfica?

“Caminando on Line” (diario digital de origen español) publicó el día 11 de abril una nota muy interesante titulada “La bomba demográfica y cómo la sobrevivimos”.

En la mencionada, renombrados especialistas en esta disciplina argumentan que no es tan nocivo el crecimiento que viene experimentando la población a nivel mundial (ya somos 7.000 millones los habitantes del planeta Tierra) fundamentalmente por dos motivos: en primero lugar,  porque la “revolución verde” posibilitó aumentar la producción de cereales y alimentos y con esto disminuyó el hambre de las poblaciones más postergadas, y segundo,  porque además el evidente incremento del nivel de escolaridad permitió integrar a millones de niños a una vida normal. 

No coincido, sinceramente, con la tesis que afirma que hemos logrado sobrellevar bastante bien este notable incremento poblacional y que debemos descartar de plano un escenario de crisis demográfica.

El problema de la superpoblación ha sido estudiado desde hace muchos años. Sin embargo, el planteamiento general ha sido si era posible mantener a la creciente población con los recursos que pudieran generarse. En condiciones ideales la respuesta a esa pregunta es afirmativa. O sea, puede parecer fácil demostrar teóricamente que, incluso el doble de la población actual del planeta podría ser mantenida con sólo repartir equitativamente la riqueza, reducir el consumo de carne al mínimo y aplicar las técnicas más modernas en todos los cultivares. Sin embargo, en la práctica, hay muchas razones que demuestran que el problema de la superpoblación es muy grave y sin fácil solución. 

Hagamos un breve repaso: el estadounidense Paul R. Ehrlich, biólogo especialista en la materia y autor del libro “La bomba poblacional” (1968), señala por caso que “Quizá el problema medioambiental más grave es el calentamiento del globo, causado en gran medida por el crecimiento demográfico y la superpoblación”.

Ehrlich agrega que, además, las consecuencias del calentamiento pueden constatarse en “la desertización de muchas regiones, en la creación de 300 millones de refugiados medioambientales, en la modificación de los patrones de enfermedad, en la escasez de las reservas de agua, en el estrés general de los ecosistemas naturales y en la interacción sinérgica de todos estos factores” (La explosión demográfica, Biblioteca Científica Salvat, 1993).

Por otra parte, el diario Clarín de Buenos Aires, publicó en junio de 2007 una nota titulada “La superpoblación urbana consolida la pobreza en el país (*Argentina)”. En ella se dice que “El 90% de los argentinos vive en una ciudad, fenómeno que, según los especialistas, promueve el crecimiento y la consolidación de la pobreza.
El dato surge del informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) que se difundió ayer en todo el mundo, y del cual Clarín dio un adelanto en su edición del viernes pasado.
Si bien el estudio determinó que un 50% de la población mundial vive en una ciudad, América del Sur es la zona del planeta en la cual el fenómeno se da más: 82%. Le siguen EE.UU. y Canadá (81%), Europa (72%), Oceanía (71%), Asia (41%) y África (39%). En América Latina, los índices más altos los tienen Venezuela (94%) y Uruguay (92%).
Es una segunda ola de urbanización mundial. La primera fue en países desarrollados; ahora, en ciudades de países en vías de desarrollo. En 1900, uno de cada diez habitantes era urbano; en 1950, tres de cada diez; hoy, uno de cada dos”, explica el estudio”.

Profundicemos: María del Carmen Feijoó, oficial de enlace del Fondo de Población dela ONUenla Argentina, expresa en el comentario de Clarín que ya es tiempo de no discutir el derecho de los pobres a vivir en las ciudades y abandonar el intento de desalentar la migración desde las zonas rurales e impedir el crecimiento urbano.

“Esta segunda ola es una tendencia mundial e irreversible”, dijo la especialista. “Si bien puede llamar la atención el deterioro en el que vive mucha gente, en las ciudades se tiene una sensación de ciudadanía que en el campo no. Además, en la ciudad hay un acceso directo a la salud, educación y seguridad, derechos que en el campo no se tienen”, agregó.
“En 1975 había sólo tres centros urbanos de más de diez millones de habitantes. En 2005 eran 20, entre ellos, Buenos Aires. Para América Latina este proceso fue muy rápido, y tiene como característica el crecimiento y consolidación de la pobreza”, explicó Feijoó. Y remarcó que UNFPA recomienda a los gobiernos luchar para “erradicar la pobreza extrema y el hambre y mejorar la calidad de vida de los pobres, porque las próximas batallas serán en los suburbios”.

Por un comprensible y beneficioso acrecentamiento del nivel de conciencia general sobre el derecho de los pobres a vivir en las ciudades, queda claro que es el aumento de la población el que provoca las tremendas condiciones de vida que se soportan en numerosos centros urbanos del mundo entero, jaqueados por la superpoblación desmedida y su correlato de desmejoramiento de la calidad de vida. 

En esta ecuación se da un problema básico: el 50 por ciento de la población mundial vive en áreas urbanas, pero las materias primas alimentarias se generan, en su enorme mayoría, fuera de las ciudades. En todas las ciudades de países ricos y pobres (especialmente en las grandes) conviven bolsones de pobreza al límite de la supervivencia. No obstante, la migración a las ciudades se produce y se seguirá produciendo debido a que las condiciones de vida en aldeas rurales no suelen ser mucho mejores que en las ciudades y, además, las posibilidades de mejoría son escasas, mientras que en los centros urbanos esas posibilidades aparentan ser mayores. 

En mi investigación descubrí que la población del continente africano se incrementa en 1.000.000 de personas cada tres semanas. Se planta un árbol por cada 29 que se cortan. África es un muestrario patético de desertización, contaminación y escasez de agua, expansión de enfermedades, destrucción de la vida salvaje…

Otro caso que ejemplifica la desigualdad que se registra entre los países del mundo, es el siguiente: los de mayor esperanza de vida media son Japón (80,0), Islandia (79,0), Canadá (79,0), Martinica (78,8), Suiza (78,6), Suecia (78,5). Los países con menor esperanza de vida son: Sierra Leona (37,2), Malawi (39,3), Uganda (39,6), Zambia (40,1), Ruanda (40,5), Burundi (42,4), Etiopía (43,3).

Entre Japón y Sierra Leona hay una diferencia de esperanza de vida de más de 42 años…

El profesor de las Universidades de Florencia en Italia y de Columbia en Nueva York, Giovanni Sartori (autor del libro “La tierra explota, Superpoblación y desarrollo”) asevera, al respecto,  que el alto crecimiento demográfico condena a un país a la pobreza y al subdesarrollo, por la sencilla razón de que sus tasas de crecimiento económico deben estar  destinadas en su totalidad a solventar esa cantidad de bocas que año tras año se suman al número total de pobladores.

Esta diferencia de riqueza y de poder adquisitivo ocasiona que Estados Unidos sea el país con mayor nivel de consumo del planeta. Estados Unidos posee el 5% de la población mundial, produce el 21% de los bienes y servicios, consume el 25% de la energía no renovable del planeta, gasta el 33% del papel y genera el 25% de la basura total.

Además el 20% de la población reside en los países ricos del Norte y gasta el 80% de todos los recursos del planeta. 

En la reseña periodística publicada por “Caminando on line”, el profesor de Economía, David Lam, deja en evidencia su intención de brindar una visión optimista sobre el drama demográfico que, cual si fuera una espada de Damocles, cierne su amenaza sobre el futuro de la humanidad.

Pero en su ánimo de no crear alarma deja de lado una serie de elementos notablemente delicados derivados del descomunal crecimiento de la población mundial,  que sumados y evaluados con objetividad convierten ala Tierraen un sitio de riesgo.

Un especialista como él tiene la obligación moral de alertar sobre esta situación. Creo honestamente que no se gana nada subestimando un tema que día a día nos muestra manifestaciones reales de su gravedad. Tampoco debemos olvidarnos que aún existen numerosísima cantidad de naciones que aún tienen muy altas tasas de natalidad, en donde las mujeres continúan teniendo hijos cual si vivieran en el “mejor de los mundos”. Puedo dar infinidad de ejemplos: Nigeria, Pakistán, Bangladesh, India, Malí, Egipto, Haití, etc.

Sería bueno y acertado, señor Lam, a mi humilde criterio, transmitir la idea de que los seres humanos debemos concientizarnos sobre la enorme posibilidad que existe de que esos nuevos niños arribados al planeta tendrán una vida durísima, en un planeta superpoblado. Y que limitar su llegada –por propia voluntad de sus progenitores- es el mejor remedio a una situación demográfica y poblacional que, según las estadísticas, será cada vez más explosiva. 

Continúa el clima convulsivo en Siria

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

Días atrás escribí una nota sobre las convulsiones que estaba produciendo una gran masa de población siria movilizada contra el régimen autoritario de Bassar al Asad. Un régimen que es laico, pero controlado por la minoría chiíta, y que es aliado de Irán y del partido chiíta libanés Hezbolláh y su milicia.

Y resulta interesante constatar como avanza este movimiento de protesta cada vez más extendido, que  ha desatado estos días una brutal represión gubernamental contra las decenas de miles de manifestantes que se han lanzado a las calles de Damasco y de otras ciudades del país asiático para reclamar libertad y democracia.

Precisamente opinaba en mi artículo que, a mi criterio, los sirios laicos decididos a tomar las calles de su país no se iban a contentar con la disminución del nivel represivo del actual gobierno, sino que lucharían a todo o nada: por libertad y democracia.
La novedad más reciente es que el viernes 8 de abril, tras el tradicional rezo en las mezquitas de toda Siria, miles de miembros de la oprimida comunidad mayoritaria sunnita se manifestaron para demandar reformas a Bassar al Asad, quien heredó en el año 2000 la presidencia, tras morir su padre, Hafez al Asad, que había llegado al poder en 1970 tras un golpe de Estado.
Como en la mayoría de los regímenes dictatoriales del mundo árabe que hoy día son escenario de revueltas masivas de la población, la familia Asad mantiene férreamente en sus manos el control de todo el poder en Siria. De ahí que los manifestantes del viernes desataran su odio contra ella encendiendo una hoguera ante una estatua de Hafez al Asad, lo que desató de inmediato la represión.
Agentes apostados en las inmediaciones dispararon con ametralladoras provocando decenas de muertos, mientras los incidentes y enfrentamientos entre manifestantes, fuerzas policiales y leales al régimen se extendían a otras regiones del país.

Los opositores gritaban y enarbolaban carteles contra la corrupción y nepotismo del régimen de Al Asad y contra sus principales aliados, Irán y Hezbolláh.
Más tarde,  cientos de personas incendiaron una comisaría y una sede del partido gobernante, el Baas –del mismo origen que el Baas iraquí de Saddam Hussein– en la localidad de Tafas, al término de los funerales por algunos de los manifestantes muertos el día anterior.

Por otra parte, el secretario de la ONU, Ban Ki-moon, habló ayer por teléfono con el presidente sirio y le subrayó que la violencia contra manifestantes pacíficos es “inaceptable”. En un comunicado emitido poco después,  al Assad dijo que el país avanza hacia “reformas integrales” mientras el ejército reforzaba el control en las ciudades donde se produjeron las manifestaciones
Los analistas de la zona evalúan que en Siria las protestas no seguirán el camino no cruento que tuvieron las de Túnez o Egipto, sino que podrían ser más similares a las de Libia. Y evalúan bien –a mi entender- porque la población de Siria se ha caracterizado históricamente por poseer un nivel de politización y concientización mayor que la población de Libia.

Seguramente esta novela se desarrollará por capítulos y habrá que estar muy atento para observar la evolución de los sucesos que acontecen en Siria.

¿Qué está pasando en Siria?

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

 

Siria es un estado clave en el complejo escenario geo-político de Medio Oriente.

Pese a esto, es notorio que resulta tremendo lo que estuvo y está pasando en esta nación asiática, en cuanto a falta de consideración por los derechos humanos de buena parte de su población.

Pero vayamos por parte: Siria obtuvo su independencia de Francia recién en 1946 (apenas dos años antes que su gran enemigo, el Estado de Israel).

En esta nación, una de las más controladas del mundo, el partido nacionalista árabe Baath gobierna desde 1963, cuando llegó al poder mediante un golpe de Estado.

Sucedieron hechos graves en este estado policíaco: por caso, en 1982, cuando gobernaba Hafez al-Assad –padre del actual mandatario- las fuerzas armadas mataron a miles de personas y destrozaron gran parte del “barrio antiguo” para acabar con una insurrección de los islamistas Hermanos Musulmanes.

Otro episodio sumamente comprometido es el siguiente: las crónicas periodísticas indican que en este momento el actual presidente que ya lleva 11 años en el poder, Bashar al-Assad, enfrenta duros reclamos para contener el dominante aparato de seguridad, liberar a los prisioneros políticos y REVELAR EL DESTINO DE MILES DE DISIDENTES QUE DESAPARECIERON EN LA DÉCADA DE 1980.

Siria es un país de 16.000.000 millones de habitantes, cuyo territorio de 185.000 km2. es en un cincuenta por ciento improductivo, porque el sector central y oriental de su geografía está ocupado por el denominado Desierto de Siria.

 Su economía es básicamente agrícola, pero posee gas natural y pozos de petróleo, refina petróleo (en la ciudad de Homs) y exporta petróleo.

La elite siria está dominada por miembros de la minoría alauí, una rama del Islam chiita a la que pertenecen los al-Assad, un hecho que causa remordimiento entre los sunnitas, que conforman el 75% de la población. 

El descontento en Siria comenzó después de que la policía detuvo a más de una decena de estudiantes por el simple hecho de pintar un graffiti inspirado en las protestas a favor de la democracia en el mundo árabe.

Durante las manifestaciones se escuchaba el grito: “¡El pueblo quiere la caída del régimen!”. Este tipo de manifestaciones habrían sido impensables hace apenas un par de meses, dado el sistema férreo de control que durante décadas y décadas caracterizó a este país.

Las últimas informaciones refieren que en un intento por aplacar la grave crisis, el presidente desplegó ayer tropas del ejército por primera vez en casi dos semanas de protestas, luego de la muerte de 12 personas en Latakia, una población portuaria ubicada en el noroeste del país.

Se esperaba anoche que al-Assad, de 45 años, se dirigiera a la nación por primera vez desde que comenzaron las protestas que tienen en vilo a Siria y que tuvieron su epicentro en la ciudad de Deraa, donde la oposición denunció la muerte de centenares de manifestantes contrarios al régimen.

El régimen sirio también levantó hace dos semanas el estado de emergencia vigente desde 1963, como había prometido la semana pasada al-Assad, una de las principales demandas de los opositores. La anulación de la controvertida ley es un hecho clave porque la misma ha sido uno de los pilares represores del régimen y responsable de muchos casos de arrestos arbitrarios.

En conclusión, parece que las cartas están echadas en Siria: el régimen autoritario y dictatorial está siendo presionado para que comience a desmontar su aparato represivo. Esa estructura responsable de tantos asesinatos y desapariciones forzadas de personas. Esa organización violenta que es un auténtico y lamentable estigma para un país que proclama a los principios religiosos como guías de su accionar.

Es muy interesante observar los movimientos y las conductas sociales. Y siempre es más conducente ubicarse en el papel de observador y no arriesgar opinión. De todos modos, yo no creo que la población de este país se conforme con esto, seguramente irá por más, irá por todo, irá por democracia y libertad. 

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